Joaquín Aguirre Lavayen: muere un líder de la Hidrovía Paraguay Paraná

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Todos aquellos de los cinco países que de alma y con amor nos unimos al primer gran proyecto integrador que trajo el nacimiento de la Hidrovía Paraguay-Paraná, hemos sufrido un duro golpe con la desaparición días pasados de Joaquín Aguirre Lavayen (90). Fue un obstinado pionero boliviano que desde Santa Cruz de la Sierra despertó éxito y empujó a públicos y privados hace 26 años, a normalizar un sistema fluvioportuario mediterráneo regional conectado al Atlántico. Su grandeza tan singular como inolvidable, encierra una historia personal formidable de sueños y acción sin pausa. Treinta años más tarde, desenclaustró su país con un proyecto portuario genial, en ese entonces un remoto e ignorado hito, que marca el fin geográfico de la Bolivia oriental que es el canal Tamengo.

Fue un hombre de brillante intelecto, culto, ilustrado, poseedor de masters en literatura y filosofía, un empresario nato singularmente creativo, no conformista, periodista, senador y autor de seis exitosos libros entre ellos el polémico y atrapante "Guano Amargo".

Muy joven salió de su país en busca de nuevas experiencias y desafíos y triunfó en toda la gama, tanto en países vecinos como lejanos. Este Quijote moderno, retornó desde los rascacielos a las "low lands" bolivianas para realizar el sueño de su mocedad, construir un puerto pero esta vez a su costo y en silencio para evitar el enfrentamiento de los burócratas y esto habla de su patriotismo. Más que nada, sembró la semilla de la integración que con viento en popa y mucha vela, su ejemplo y predicamento, dio lugar a la formación de una confraternidad coherente entre los cinco países que es la CPTCP cuyo accionar sin pausa culminó con el Tratado de Las Leñas en 1992.

Fuimos amigos desde mediados de los años 80 cuando un día ya lejano nos acercamos a su grandiosa fantasía en plena ejecución para descubrir en el Pantanal boliviano, un emprendimiento ignorado, sorprendente y fuera de lo común que hoy conocemos por Puerto Central Aguirre. Desde entonces nos dispenso una amistad muy afectuosa, firme y cómplice, que siempre hemos valorado y acompañado con notas periodísticas desde los cinco países. Su constante preocupación fue la batalla por su puerto, pero básicamente su aspiración hasta el final fue seguir avanzando en la optimización del proyecto Hidrovía P.P. en una constante lucha con la espada desnuda contra la burocracia, su mayor obstáculo desde cuando tenía 20 años de edad, como lo narra en sus libros.

En esta historia nosotros vemos a Joaquín Aguirre Lavayen como un hombre de una calidad humana excepcional. Con profunda fe formó una familia con los hijos que todo padre quiere tener. Es para Bolivia y para nosotros un "héroe civil", un señor del ritmo en la acción y en el pensamiento, por eso su desaparición nos duele tanto. Sus principios y sabiduría, sus preceptos morales, su accionar sin claudicaciones, su calidad de áspero batallador, sus esperanzas de justicia y racionalidad a las que nunca fue indiferente, han erigido a través de los años un monumento más imperecedero que el bronce, que son sus ejemplares virtudes para iluminarnos perennemente. Pero también decimos que es el tiempo del bronce para Joaquín en Santa Cruz de la Sierra desde donde gestó el proceso de la Hidrovía P.P.

A su familia, que algunas veces nos acogió en su hogar, nos unimos a su dolor, pero para los que tenemos fe, decimos que no existe la muerte, que ahora Joaquín está ahí, a la diestra del Señor. Entretanto seamos rigurosos en apegarnos a sus principios y ejemplos. Que descanse en paz. E. C.

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