INFORME

La “guerra de precios” que inició las pérdidas de Ancap en el cemento hace 21 años

¿Por qué esta línea de negocio de Ancap de producción de cemento empezó a dar pérdidas? Para eso, hay que repasar la historia, que está en un documento del Ceeic.

Fachada del edificio de Ancap. Foto: Archivo El País
Fachada del edificio de Ancap. Foto: Archivo El País

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Desde 1999 la División Portland de Ancap da pérdidas. Según el informe “Análisis de la competencia en el mercado de insumos del sector construcción en Uruguay” elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic) -y que ha divulgado en parte El País-, “entre 2017 y 2020 las pérdidas anuales promedio fueron de unos US$ 8 millones. Incluso en 2018 y 2019, el resultado bruto fue negativo, es decir que los ingresos no fueron suficientes para cubrir el costo de las ventas”.

Exceso de oferta y distorsión

El documento del Ceeic afirma que “en el mercado actualmente existe capacidad suficiente como para abastecer la demanda interna, incluso excede las necesidades internas. La nueva empresa entrante al mercado (Cielo Azul) más la finalización de inversiones de jugadores establecidos (Cimsa) implica un exceso de oferta importante relativo al nivel actual de demanda en el mercado interno”. Esto puede generar “istorsiones en el mercado doméstico, tanto en precios como en cantidades ofertadas”, añade.

Presión a la baja en los precios

“En la coyuntura actual se está observado en el mercado la presión a la baja sobre los precios del cemento producto de la mayor competencia. Esto posiblemente es una buena noticia a corto plazo para las obras en curso dado que el costo del cemento se está ajustando a la baja. En contrapartida agrega más presión sobre la ecuación económica de Ancap, que posiblemente verá en el próximo año una reducción de las toneladas vendidas de cemento y/o una baja en el precio promedio”, dijo el presidente del Ceeic, Alfonso Capurro.

¿Por qué Uruguay es caro?

El trabajo del Ceeic fue realizado por Sebastián Fleitas, Juan Pablo Tizón, Ignacio Cabrera y María José Fernández. El presidente del Ceeic, Alfonso Capurro, señaló a El País que este y otros estudios, “forman parte de lo que visualizamos como una agenda país: el análisis de los costos y la competitividad y el intento de buscar respuestas a la pregunta de ¿por qué Uruguay es caro? Creemos que la respuesta va mucho más allá de explicaciones simplistas como el tipo de cambio o los impuestos”.

Ahora, ¿cómo se llegó a esta situación? ¿Por qué esta línea de negocio de Ancap de producción de cemento empezó a dar pérdidas? Para eso, hay que repasar la historia, que está en el documento del Ceeic.

En el año 1919 se instala la primera planta de cemento en Uruguay (en Sayago, Montevideo) “perteneciente a Compañía Uruguaya de Cemento Portland SA (desde 2006 Cementos Artigas), filial de la empresa norteamericana Internacional Portland Cement Corporation. Luego, en 1937 se constituye la CompañÍa Nacional de Cementos S.A. (CNC) estableciendo una planta en Pueblo Gerona (afueras de Pan de Azúcar), con el objeto de explotar yacimientos minerales para elaborar cemento portland, cemento blanco, cal viva y cal hidratada. En 1956 Ancap ingresa en el negocio del portland mediante la apertura de su fábrica en Minas, luego en 1962 se expande con la inauguración de su planta en Paysandú y en 1968 instala una planta de distribución en Manga”, indicó el informe.

El mercado continúa repartido entre esos tres jugadores hasta la década del 90. “En el año 1991 Cementos Artigas (CA) es adquirida por Cementos Avellaneda de Argentina (cuyos accionistas son las empresas españolas Cementos Ciments y Corporación Uniland SA)” y siete años más tarde, en 1998 se constituye la Sociedad Anónima Cementos del Plata (CDP) propiedad en ese momento de Ancap (55% del capital accionario) y la firma argentina Loma Negra (45%), “que tiene como actividad principal la compra, distribución y comercialización de cementos, clÍnker y otros productos elaborados por la División Portland de Ancap (en la actualidad también produce y comercializa cal)”, explicó el informe. Actualmente Loma Negra tiene una participación marginal de solo 0,169% en CDP.

Los nuevos accionistas de Cementos Artigas comienzan “un proceso de renovación que se extiende hasta 1997, período en el cual realizaron inversiones para modernizar la planta de Sayago, la instalación de una planta de clÍnker en Minas de última tecnología, entre otras mejoras operativas”, recordó el trabajo del Ceeic.

Esas inversiones realizadas “probablemente condujeron a una reducción de costos, lo cual permitió que hacia fines de 1997 Cementos Artigas pudiera bajar sus precios de venta significativamente”, explicó el informe.

“Esto derivó en lo que se dio a conocer como la ‘guerra del cemento’ donde se observó una reducción de precios de hasta 40%. Las otras dos empresas que competían en el mercado (Cementos del Plata y CNC) se vieron fuertemente afectadas, ya que no fueron capaces de realizar las inversiones necesarias para acortar la brecha tecnológica respecto a Cementos Artigas”, agregó.

“Como resultado de la intensa competencia que se desato en este período, la CNC (producía cerca del 6% del total) decidió no continuar en el segmento de la producción de cemento, reorientando su negocio hacia la producción de cal, limitándose a embolsar y distribuir cemento de Cementos Artigas.”, afirmó el documento.

“Por otra parte, la menor eficiencia productiva de Ancap comenzó generar problemas de capacidad ociosa y competitividad, viéndose presionada a realizar inversiones para modernizar su complejo productivo y reestructurar esta unidad de negocio. Ante la incapacidad de adaptarse a esta nueva situación del sector, la unidad Portland de Ancap comienza a generar pérdidas desde 1999 que continúan hasta el día de hoy”, expresó el Ceeic.

A esa se situación, se sumó que en el año 2000 el decreto 108/000 “deroga la disposición por el cual las obras del Estado debían utilizar cemento producido por Ancap. Este cambio generó una pérdida de cuota de mercado para Ancap que, de acuerdo a estimaciones de la Federación Ancap (el sindicato de la empresa) ante la Comisión de Industria, Energía y Minería en julio de 2019, habrían sido de 20% del mercado”, añadió. De hecho, la Federación Ancap ha buscado que se reimplante por ley la obligatoriedad de que las obras del Estado utilicen cemento nacional y de Ancap.

El proyecto de ley que cuestionaron Lugano y Godín
Capitanes. Godín y Lugano con la casaca Celeste. Foto: Ariel Colmegna

El informe del Ceeic, destaca “la importancia del Estado en el consumo interno del cemento, dado los grandes volúmenes requeridos por las obras públicas. En este sentido, en la presentación de la Federación Ancap ante la Comisión de Industria, Energía y Minería en septiembre de 2020, se señala que, si bien no se tienen números exactos, el consumo de cemento en obras públicas es cerca del 40% del total consumido internamente (unas 320.000 toneladas por año). Por otra parte, en la misma presentación se menciona que “para el 2017 el 25% del volumen vendido por Ancap se destinó a la obra pública y, en 2018, el 33%”. A su vez, “en la presentación del ministro de Industria Omar Paganini ante esta misma comisión en septiembre de 2021, también se brinda información aproximada sobre el tamaño del mercado de obra pública, indicando que implica cerca del 30% de la demanda en el mercado interno y Ancap abastece entorno de la mitad (15%)”, agregó.

Por ese motivo, y con apoyo de algunos legisladores del Frente Amplio, el sindicato de Ancap promueve un proyecto de ley que establece la obligatoriedad de que todas las obras estatales utilicen 100% de productos nacionales y como mínimo 50% de productos Ancap. Esto derivó en que a fines de 2018, Diego Lugano y Diego Godín enviaran una carta al Parlamento cuestionando el proyecto.

“De esta forma, quedó instaurado un escenario donde solo dos empresas participaron del mercado entre 2000 y 2015, con Ancap operando bajo pérdida. A su vez, entre 2009 y 2012, la española Cementos Molins vende parte de sus acciones de Cementos Artigas a Votorantim Cimentos, quedando 51% en manos de la empresa brasileña y el resto en manos de la española”, recordó el estudio del Ceeic.

“En los últimos años se ha producido la entrada de nuevos actores que pueden generar un gran impacto en el sector en el corto y mediano plazo. En 2015 ingresa al mercado de cemento la empresa Cimsa (propiedad de Diego Lugano y Diego Godín, comercializando bajo el nombre Cementos Charrúa). La estrategia de esta empresa consistió en ingresar al mercado mediante la venta de cemento importado (de Turquía) para lograr consolidar un nicho de mercado, y luego instalarse en la producción local de cemento avanzando en forma paralela en la habilitación de mercados de exportación regionales”.

El mercado hoy

Actualmente (previo a la entrada de Cielo Azul), Cementos Artigas tiene el 45% de las ventas, Ancap el 42%, Cementos Charrúa el 8% y el 5% restante la Compañía Nacional de Cementos (que no produce y vende Cementos Artigas). La capacidad anual de la industria, era de 1.020.000 toneladas en 2020 y pasa a !.620.000 con Cielo Azul.

“Por otra parte, la empresa Cielo Azul (propiedad de Intercement del grupo brasileño Camargo Correa) comenzó a operar su planta en Treinta y Tres desde mediados de 2021, la cual cuenta con la capacidad instalada necesaria para posicionarse como un actor de gran relevancia en el mercado en el corto plazo”, concluyó el informe.

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