VALERIA GIL / ANDRÉS OYHENARD
Mientras expertos prevén que la turbulencia económica en Europa y EE.UU. perdure hasta el 2013, el equipo económico transmitió tranquilidad ayer ante un posible impacto y aseguró que el país tiene respaldo, incluso con una línea de US$ 4.000 millones del FMI.
La crisis en las economías de Europa y Estados Unidos se mantendrá según la visión de los analistas externos por al menos dos años. El equipo económico, encabezado por el vicepresidente, Danilo Astori, asistió ayer al Parlamento a transmitir "tranquilidad" a los legisladores oficialistas y de la oposición. Además de destacar los US$ 3.500 millones de liquidez y créditos contingentes que tiene el Ejecutivo para afrontar vencimientos de deuda por dos años, el diputado del Partido Independiente, Iván Posada, reveló a El País que "también se recalcó por parte del ministro (Fernando Lorenzo) que está eventualmente disponible, pero se trataría de evitar en cualquier caso, la posibilidad de recurrir a un préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que tiene un margen considerable del orden de US$ 4.000 millones". Esta información fue confirmada por otros legisladores de oposición, aunque mostraron su "preocupación" por el incremento del gasto público (ver página A11). Uruguay había cancelado el programa y la deuda que mantenía con el FMI a fines de 2006.
Astori explicó ayer en conferencia de prensa que se fue al Parlamento a transmitir "un mensaje institucional" ante el "desequilibrio" que está sufriendo la economía global. "Creemos que Uruguay tiene que encarar con mucha serenidad los posibles impactos de esta crisis, porque el país ha hecho lo necesario para trabajar con tranquilidad", afirmó.
Por su parte, el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, resaltó que en el caso de Uruguay hay una situación "muy sólida" desde el punto de vista fiscal, y una situación financiera muy precavida que permitió enfrentar con éxito la anterior crisis financiera del 2008.
En ese sentido, recordó que el gobierno tiene más de US$ 2.000 millones de liquidez y además líneas contingentes con organismos multilaterales por casi US$ 1.500 millones para afrontar los vencimientos de deuda por dos años (ya se acordó con la Corporación Andina de Fomento US$ 400 millones, con el Banco Mundial US$ 450 millones y con el Fondo Latinoamericano de Reservas otros US$ 400 millones).
En declaraciones a la prensa en la Jornadas de Economía del Banco Central (BCU), su presidente, Mario Bergara, había advertido que "no está claro cómo van a solucionar sus problemas EE.UU. y Europa, por tanto hay un horizonte de un año o dos donde vamos a tener economías débiles que se reflejan en sus respectivas condiciones financieras". Aunque matizó este impacto en Uruguay por la compensación en la demanda mundial que hoy proviene de los países emergentes como China, India, Rusia y Brasil.
"El índice de endeudamiento de las empresas y familias es menos de la mitad del que era en 2001 previo a la crisis de 2002, mientras que el crédito del sector privado en relación al PIB apenas hoy supera el 20% contra más del 45% de diciembre de 2001", informó Bergara en el Parlamento.
En tanto, Lorenzo añadió que "tiene mucha significación que nuestras exportaciones tengan la capacidad de reorientarse hacia mercados donde nos están pagando mejor y más nos conviene". En la misma línea Astori dijo que Uruguay ha generado una "diversificación" de su comercio por tanto disminuye los riesgos. Recordó que el país exporta su carne a más de 100 países.
Futuro. Dos analistas de Estados Unidos y Europa que abrieron ayer las Jornadas del BCU pronosticaron un futuro de "mucha incertidumbre" y "estancamiento" de las mayores economías globales por lo menos hasta 2013. Las tasas de interés seguirán bajas y las monedas de los países emergentes continuarán apreciándose.
La mesa "Problemas fiscales y deuda en el Hemisferio Norte" estuvo a cargo del economista jefe del Instituto de Finanzas Internacionales, Philip Suttle, la fundadora de Financial Analysis Research Consulting, Cosima Barone, y el director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay, Julio de Brun. A juicio de la europea Barone, los gobiernos de la Unión Europea "no tienen hoy el control sobre los mercados y las finanzas" de ese bloque. Mencionó que está en "peligro" la continuidad del euro como moneda de esa zona a pesar de las "maniobras" que realizan algunos países para que esto no ocurra. "La política europea está en un momento de mucha turbulencia", dijo.
En tanto, el estadounidense Suttle dijo que "mientras América Latina ha puesto la casa en orden, los países desarrollados han hecho todo lo contrario". Señaló que para EE.UU. las vulnerabilidades internas y externas seguirán por lo menos hasta mediados del 2013, y que fue "justa" la rebaja de la nota de deuda que aplicó la calificadora Standard & Poor`s. Sobre Europa comentó que "los políticos no se adelantan en las decisiones" y que por eso es "razonable pensar en mayores dificultades a futuro".
En tanto, De Brun dijo que Europa debería mostrar "un poco más de claridad sobre lo que debería hacer" ya que es "preocupante la lentitud que tiene para solucionar sus problemas". Agregó que esta situación genera un clima de "incertidumbre" que no afecta demasiado a Uruguay en lo inmediato, pero, en el largo plazo, podría tener efectos sobre la inversión.
Crédito será barato
Andrew Freris, principal asesor de inversiones de BNP Paribas en Asia, dijo en una conferencia en el Espacio Dinetto de Jacksonville, que en función de la situación de la economía de EE.UU. y de los anuncios de la Reserva Federal -de mantener las tasas de interés próximas a 0% por dos años- es un momento ideal para solicitar créditos en dólares.
Asimismo, el analista, estimó que la crisis en los países centrales tendrá un impacto menor en Brasil, Argentina y Uruguay, ya que los precios internacionales de los alimentos no se verán mayormente afectados por las turbulencias mundiales y se mantendrán relativamente estables.
En cambio sí pronosticó que descenderán los valores de los productos "duros" como hierro, aluminio, níquel y cobre, por la situación de estancamiento que se registrará en las economías de Estados Unidos, Europa y Japón.