FABIÁN TISCORNIA
Un estudio de la calificadora de riesgo Fitch muestra a Uruguay a mitad de tabla en América Latina en cuanto a las necesidades de financiamiento para 2011 en relación al Producto. El gobierno debe financiar unos US$ 2.100 millones este año.
En el reporte de Fitch -al que accedió El País- que utilizó una muestra de 12 países de la región, se resaltó que las previsiones de financiamiento de América Latina tienen una "pequeña disminución para 2011", ya que ese conjunto de países necesitará US$ 398.000 millones este año frente a los US$ 407.000 millones de 2010.
Las necesidades promedio de financiamiento de la región representan el 8% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina. Los países que demandarán más dinero (ya sea a través de emisión de títulos de deuda, desembolsos de organismos multilaterales y uso de reservas) en relación al tamaño de su economía son Jamaica (16,3% de su PIB) y Brasil (10,8% de su PIB). Esos son los únicos países que están por encima del promedio de la región.
Uruguay se ubica en el sexto lugar con 5% del PIB de necesidades de financiamiento para este año. Argentina, Colombia, México y El Salvador tienen mayores necesidades de recursos que Uruguay.
En tanto, Perú (1,2% del PIB), Chile (1,7% del Producto), Venezuela, Panamá y República Dominicana, demandarán menos financiamiento que Uruguay.
Fitch prevé que el gobierno uruguayo tendrá necesidades de financiamiento por US$ 2.100 millones este año.
De ese monto, US$ 800 millones (1,9% del PIB) corresponderán al déficit fiscal. La meta del gobierno es de un déficit de 1,1% del PIB por lo que en ese aspecto el monto podría ser algo menor.
Los otros US$ 1.300 millones (3,1% del Producto) corresponderán a pagos de deuda, según el reporte de la calificadora de riesgo.
Para cubrir esa brecha, Fitch estima que el gobierno uruguayo emitirá deuda en el mercado local por US$ 700 millones, lanzará un bono en el mercado global por US$ 500 millones y recibirá desembolsos de organismos multilaterales de crédito (como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento) por US$ 900 millones. No estima que el gobierno deba recurrir al uso de reservas.
La nota de la deuda uruguaya para Fitch es BB, es decir a dos escalones del grado inversor. De todas maneras, la perspectiva de esa nota es "positiva" lo que puede implicar un cambio de la misma en este año.
La calificadora identifica cuatro factores de la nota en relación a la categoría BB que ostenta Uruguay.
En Macroeconomía, Finanzas Públicas y Finanzas Externas la situación de Uruguay es "neutral", en cambio en Cuestiones estructurales la situación es de "fortaleza".
Fitch afirmó que "en los últimos años, Uruguay ha comenzado a colocar deuda en moneda nacional y se están extendiendo los vencimientos en los mercados locales, a pesar de que la dolarización financiera sigue siendo obstinadamente elevada".
Para toda América Latina "cerca del 90% del financiamiento procederá de fuentes domésticas. Esta menor dependencia de los préstamos externo y la emisión externa reduce las vulnerabilidades derivadas de la volatilidad del mercado externo, las crisis financieras y los riesgos del tipo de cambio, al tiempo que contribuye a una mejora de la estructura de la deuda", sostuvo la agencia.
Fitch "cree que este importante cambio en la composición de la deuda de la región refleja en parte que la credibilidad de la política fiscal y monetaria aumentó en la región", agregó.