Las autoridades europeas celebraron ayer la aprobación por parte del Parlamento griego del plan de ajuste pero dejaron en claro que todavía resta demostrar esas medidas en la práctica para que se libere una nueva ayuda.
El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, afirmó que la aprobación "es una expresión de la determinación que prevalece en el país para poner fin a la espiral de finanzas públicas insostenibles y pérdida de competitividad". Sin embargo, aclaró que confía "en que el resto de condiciones, incluyendo la identificación de medidas concretas (adicionales) por valor de 325 millones de euros, se completen de hoy (por ayer) a la celebración del Eurogrupo" mañana.
El paquete de recortes, aprobado en medio de una batalla campal en las calles contra los ajustes, incluye una rebaja del salario mínimo del 22%, el despido de 15.000 funcionarios y un recorte que suma unos 3.300 millones de euros. Pero quedan por concretar esos 325 millones de euros porque los partidos griegos no quisieron dar el visto bueno a una nueva rebaja de las pensiones (en torno al 15% para los pensionistas que ganan más de 1.000 euros).