ANDRÉS OYHENARD
Un gobierno dispuesto a financiar el déficit del BPS, una contraprestación de seguridad social que no equivale a lo que se aporta, el exceso de trámites burocráticos y una baja educación son factores que fomentan la informalidad de las Mipymes.
Según una consultoría que encargó la Dirección Nacional de Artesanía, Pequeñas y Medianas Empresas (Dinapyme) del Ministerio de Industria, en el marco del programa Pacpymes, la informalidad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes) en Uruguay es un fenómeno de carácter "estructural y constante".
La pasada semana el coordinador de la publicación "La Informalidad en las Mipymes de Uruguay. Análisis de los Costos de la Formalidad", Carlos Scarone, presentó algunas conclusiones de su trabajo en las jornadas de Investigación Académicas de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la Udelar.
El trabajo, al que accedió El País, sostiene que en la medida que la mayoría de las empresas del país son micro o pequeñas "algunas presiones hacia la informalidad subsistirán, por lo menos en los años fundacionales de muchas de estas organizaciones" a futuro.
"Que el sistema de seguridad social sea deficitario impacta negativamente en la formalidad", sostiene. Según la publicación, la sociedad percibe que -como se trata de un régimen que necesita del subsidio de Poder Ejecutivo- "no es autosuficiente e independiente" y depende de los "avatares propios de la política, pudiéndose cambiar las reglas de juego en cualquier momento". Agrega que el hecho de que existan "múltiples casos en los cuales el Banco de Previsión Social (BPS) admite la prueba de la causal jubilatoria por la vía de testigos, es un antídoto para la formalidad de los trabajadores". Para los autores lo "óptimo" sería un BPS "independiente" del poder político aunque son "escépticos" en que esto se pueda alcanzar en el mediano plazo.
Por otro lado, el contribuyente al régimen de seguridad social tiene la percepción "dominante" que "no recibe" una "contraprestación equivalente" a lo que aporta y al "sacrificio" que le significa estar el día con sus obligaciones tributarias. Por ese motivo, se recomienda realizar campañas "sistemáticas de comunicación" donde se muestren a la comunidad las obras "tangibles" que se concretan con dichos aportes.
Otra de las conclusiones a las que arribó la investigación es que una mayor educación de las personas "aumenta el costo de oportunidad de ser independiente" y, además, "la informalidad se alimenta en alguna medida de la ignorancia". Por ello, se sugiere "apoyar la educación formal y capacitación" de las Mipymes, en particular en el área de las Tecnologías de la Información y Conocimiento (TIC). Un efecto positivo que esto causaría sería un aumento de la cantidad de empresas que hacen gestiones vía Internet.
En tanto, una de las sugerencias con "amplia importancia" para atacar el fenómeno del informalismo es la "simplificación, abreviación o directamente eliminación de trámites". Los informantes consultados por la investigación comentaron en forma reiterada "lo esquivo que resulta para la decisión" de formalizar cumplir con un número importante, "engorroso o caro" de trámites. En ese sentido, se sugiere evaluar y distinguir "cuáles son las reglamentaciones pertinentes y cuáles son anacrónicas". Agrega que la "utilización de herramientas informáticas es aún incipiente y conviene reforzar la implementación y educación sobre su práctica".
Asimismo, advierte que si bien la tasa de informalidad en Uruguay presenta cierta "uniformidad", hay departamentos donde su incidencia "es más grave" (ver gráfico adjunto), por esto se recomienda a las autoridades a tomar medidas más concretas y específicas para cada región.
Los mayores niveles de informalismo se registran en los departamentos de la frontera como Artigas (48,8%), Cerro Largo (49,5%), Rocha (44,3%) y Rivera (53%).
Medidas. La investigación académica dice que una "excesiva regulación sometería a la organización o individuos desamparados a una situación peor, más dramática, en la medida que deberían hacer frente a costos que se les hace difícil de enfrentar y mantener". Por ello sugiere como una solución "razonable" la implementación del monotributo por su bajo costo de legalización.
En cuanto a las vías para la reducción de la informalidad, los autores de la publicación recomiendan aplicar un camino "intermedio" entre la "represión" y la "tolerancia".
El trabajo sostiene que la informalidad es más "alta en el Interior" fundamentalmente por la baja "legalización del sector agropecuario". Por eso sugiere que las normas de seguridad social y tributos de la DGI se ajusten "a esquemas simples, de fácil recaudación y control".
También debería promoverse un "cambio cultural" de la población del Interior con campañas informativas oficiales que expliquen "los beneficios de una eficiente seguridad social". Las empresas "más proclives" a la informalidad son aquellas "de baja productividad" y en sectores donde existe una "baja fiscalización" y que pertenecen "al último eslabón de la cadena: venta al consumidor final". Una de las principales razones de la baja productividad de las Mipymes está dada por "las bajas economías de escala que impactan tanto en la compras como en las ventas, y en la falta de personal de media o alta calificación".
Sugiere una fiscalización "más severa" en lugares de trabajo donde la informalidad presenta tasas elevadas como los puesto de trabajo fijo en las calles que alcanza el 87%. Así como para aquellas actividades laborales que se desarrollan en el domicilio de la persona que llegan al 81%.
Eliminar monopolio de seguro
La investigación encontró "inapropiado y desfavorable" para la formalidad que se mantenga "el monopolio" de seguros accidentales de trabajo y enfermedades por parte del Banco de Seguros del Estado. Dice que la "apertura" a compañías privadas llevaría a mejorar los precios y servicios para el consumidor final. Asimismo, critica la norma que establece que los dueños de empresas unipersonales "pierden el derecho a la cuota mutual" cuando contratan a más de un empleado.