El riesgoso negocio de armador: han desaparecido prestigiosas líneas

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El negocio más vulnerable, cambiante y riesgoso deben ser las empresas navieras; desde hace 60 años estamos asistiendo a su fundación y desaparición. En esta nota nos referiremos a prestigiosas y casi centenarias compañías navieras internacionales, fundamentalmente europeas y americanas, que conocimos a partir de la II Guerra Mundial, cuando en 1943 comenzamos nuestra crónica periodística marinera, por vocación. Eran entonces monstruos sagrados que venían del pasado, granito puro, indestructibles, ninguna de las cuales sospechaba que al terminar la II Guerra Mundial estaban condenadas a desaparecer. Hoy a tantos años recordamos la Royal Mail Lines, Blue Star Line, Lloyd Triestino, Italia di Navigazione, Ybarra de Sevilla, la francesa Chargeurs Reunis, Lloyd Real Holandés, la noruega Ivaran, Moore McCormack Lines, y otras. El conflicto mundial había traído sus secuelas indeseadas pero también había encendido la chispa de los cambios tecnológicos y terminando la guerra se pasó del carbón a los combustibles, los cascos y motores cambiaron de tamaño y potencia, casi se duplicó la velocidad y de las 5 mil toneladas de capacidad de carga se pasó prácticamente al terminar la guerra a las 10 mil toneladas. A fines de los años 50 apareció el contenedor y este fue el gatillo que disparó todos los grandes cambios portuarios globales que conocemos y abrió horizontes a la logística. En aquellos tiempos era normal que los barcos quedaran en puerto 10 días para cargar o descargar 2 mil toneladas, hoy eso se carga en una hora. Veinte años más tarde vendrían los inevitables cambios como la informática, la competencia, la modernización, voluntad de progreso y desarrollo.

Las causas que trajeron la quiebra de aquellos grandes fueron diversas más allá que el negocio naviero en sí, a través de los siglos, lleva consigo formidables riesgos y sólo excepcionalmente unas pocas han logrado sobrevivir a su bancarrota; hoy mismo las diez principales empresas navieras del mundo y otras diez que le siguen, están sufriendo fuertes quiebras económicas que suman más de 20 mil millones de dólares por falta de carga para transportar, caída vertical de los valores de los fletes y por cálculos erróneos muchos barcos ordenados construir ahora no se pueden pagar y quedaron en los astilleros.

LOS CAMBIOS. Seguramente en el pasado lejano sucedió algo parecido, pero también queremos agregar algunos otros ingredientes, para explicar lo sucedido en estos tiempos, que no debieron faltar y fueron causantes de su extinción: falta de creatividad, administración imprudente, los cambios tecnológicos, crisis económicas de países dentro de la influencia de líneas navieras, inoperancia de sus puertos, falta de proyección empresarial, la aparición del contenedor, pérdida de capacidad financiera, crisis comerciales internacionales, la competencia de otras líneas navieras, los dueños que se mueren, herederos de riesgo, casamientos de los herederos y sus repartos, es decir siempre hay cambios en nuestro horizonte. Así quebraron en los principios de la historia prestigiosas y poderosas empresas navieras y bancarias fenicias, árabes, portuguesas, las inglesas que nacieron antes que su imperio, se agrandaron y desaparecieron. Pero no solamente las grandes desaparecieron sino decenas de medianos y pequeños armadores quebraron, entre ellos la Montemar S.A. que fue la armadora mas grande que tuvo el Uruguay. Seguiremos el próximo lunes con la lista de empresas navieras desaparecidas.

FOTOS. Este es el barco mercante uruguayo "Sudelmar" remontando el río Uruguay, que fue la primera unidad fundacional de la recordada empresa armadora uruguaya Montemar S.A. Este barco fue construido en los años 20 y se había comprado a noruegos.

La otra foto es el barco norteamericano Mormacargo, de la Moore McCormack Lines.

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