NICOLÁS PONCE DE LEÓN
El costo asociado a la crisis energética, y el mayor ritmo en la ejecución de inversiones y otros gastos en el ocaso de 2008, impidieron al gobierno cumplir la meta fiscal anual, que establecía un déficit de 1,2% del Producto Interno Bruto (PIB).
Así, según la información que divulgó ayer el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) el resultado global de todo el sector público fue deficitario durante el año pasado y cerró en $ 9.047 millones, cifra que significó el 1,4% del PIB, el peor desempeño desde que asumió este gobierno.
Dicho guarismo implicó y un desmejora respecto al rojo de 1,1% del producto, que había sido el resultado en el año móvil concluido en noviembre.
El Ministerio de Economía dijo en su comunicado que la desmejora en las arcas del gobierno, especialmente en el último bimestre del año, estuvo asociada "fuertemente" a la crisis energética durante gran parte de 2008.
El desvío de la proyección oficial se produjo a pesar del efecto positivo que hubo en la medición de diciembre, la cual no tuvo en cuenta una serie de gastos puntuales efectuados en diciembre de 2007, que en conjunto representaron un 0,5% del producto. Algunos de estos egresos concretados en aquella oportunidad fueron adeudos pagados con el Fondo Nacional de Recursos, con la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, y con la Corporación Nacional para el Desarrollo.
Según cálculos del MEF, el sobrecosto asociado a la crisis energética fue de unos US$ 500 millones en el año, o lo que es lo mismo, un 1,7% del PIB.
De no haber existido ese costo, de acuerdo al MEF, el resultado global del Sector Público Consolidado fue superavitario en 0,3% del PIB.
Para 2009, el equipo económico proyectó un déficit de las cuentas públicas de 1% del PIB.
En tanto, los analistas privados que responden a la Encuesta de Expectativas del BCU son más pesimistas y estimaron en mediana un desequilibrio de 1,4% del nivel de actividad.
Por otra parte, el resultado primario -antes del pago de los intereses de la deuda pública- del sector público también mostró un deterioro, y cerró el año pasado en un superávit de $ 9.572 millones, lo que representó un 1,5% del PIB.
Ese resultado es el menor, en esta medición, por lo menos desde 2003.
Diciembre. Si bien en el último mes del año, por un tema estacional, usualmente se ejecutan inversiones previstas presupuestalmente en el año que termina para no perder esa disponibilidad de fondos, el resultado de diciembre fue de los peores en varios años.
Concretamente, el rojo en diciembre alcanzó a $ 8.719 millones.
Respecto al aumento de los egresos primarios, tuvo fuerte incidencia el aumento del mayor ritmo en la ejecución de inversiones, las cuales, aumentaron 0,4 puntos porcentuales del PIB, desde el año cerrado en noviembre, a los 12 meses comparados en diciembre.
El incremento en las inversiones obedeció a las mayores ejecuciones a nivel del gobierno central como en el ámbito de las empresas públicas.
Dentro de estas últimas se destacan el comienzo de la planta desulfurizadora de Ancap, y la compra de nuevos motores para la generación de energía de UTE.
UTE y Ancap: las únicas con pérdidas
El resultado de las empresas públicas estuvo pautado por las fuertes pérdidas registradas por UTE, en el marco de la severa crisis energética experimentada durante gran parte del año pasado.
La sequía implicó que la demanda energética debiera atenderse con generación térmica, en un contexto de precios del petróleo elevados. Así, el ente eléctrico tuvo un resultado deficitario de $ 7.395 millones (US$ 353 millones) durante el año pasado.
La otra empresa que tuvo un resultado negativo, aunque bastante inferior, fue Ancap (US$ 1,8 millones).
En contrapartida, el resto de las empresas públicas arrojaron ganancias en 2008: Antel (US$ 64,7 millones), la Agencia Nacional de Vivienda (US$ 30,6 millones), la Asociación Nacional de Puertos (US$ 16,3 millones), OSE (US$ 13 millones), y AFE (US$ 3,2 millones).