Y esto es válido tanto para empresarios como para obreros.
La pandemia mundial que se padeció, nos ha obligado a pensar y cavilar dónde estamos parados, qué tan vulnerables somos, cómo logramos nuestros propósitos.
Estamos en el mejor de los mundos en cuanto a reputación, vaya que sí. El país goza de absoluta credibilidad que se va incentivando a medida que se va comparando con otros países.
Hay ejemplos y acciones que nos han posicionado como país serio.
Es un momento de saber aprovechar el contexto y actuar en consecuencia. Muy buenas vienen siendo las medidas que nuestros gobiernos han adoptado, facilitando la residencia fiscal y otros bemoles.
La pandemia que es cosa del pasado, trajo secuelas.
El Estado deberá mejorar su productividad (reforma del mismo) y seguramente haya más endeudamiento. Vaya que el ministro Oddone, tiene presente este tema.
Claro, la deuda traslada el problema hacia más adelante. Una buena estrategia de aumento de la capacidad productiva y la productividad puede volver sólidas mejoras en nuestro nivel de vida.
Por ello la monotonía en el accionar del empresario y el obrero que no busquen mejorar su rendimiento, serán razones para que vayan quedando a la vera del camino.
Seguramente el promotor, viene aconteciendo, impulsará tecnologías nuevas que no solo abaraten el costo de la obra, sino que además se tienda a la excelencia con aquellas y eso no significará prescindir de nadie. Tal vez, por el contrario.
Automatización, robotización, teletrabajo en las empresas son parte del paisaje. Tarde o temprano serán común denominador.
Pero además el consumidor, el comprador de vivienda se volverá más exigente para estar a la altura de los acontecimientos.
Lo dicho no es incompatible con que nuestro país debe mejorar la calificación de su fuerza de trabajo. Mejorar la educación y las habilidades que adquiere un estudiante, seguramente haga en el día de mañana que se tenga un obrero mejor capacitado para afrontar la tarea de la obra.
Lo expuesto también es de recibo para el promotor-empresario. Su versación y sentido común, son de necesidad.
El Inefop (Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional), está reimpulsando su tarea. Está llamado a jugar un rol determinante y recursos tiene.
Versados economistas dicen que crecemos desde hace muchos años a tasas muy bajas. Incluso en el año en curso, podríamos crecer menos del 2%... Y una razón medular para que ello ocurra es que la productividad de los factores de producción creció a tasas muy pobres, de modo que su contribución al crecimiento fue nulo.
La productividad de la economía uruguaya debe ser guionada por un Instituto de la Productividad, que le dé un marco de seriedad e idoneidad. Algunos dicen que la productividad debe ser evaluada por empresa, en otros casos será por rubro, lo que es imprescindible es poner el tema encima de la mesa y a través del ensayo y error, no dejarlo escapar hasta que se naturalice su formalidad. No es un concepto ajeno ni al Pit Cnt ni al Sunca. Será un paso fundamental para convertirnos en algún momento, en un país desarrollado y que impere la dignidad para que los ciudadanos puedan vivir con cierto decoro.
Los promotores privados invirtieron en el decurso del año pasado más de dos mil millones de dólares, sustancialmente vivienda. El concepto de obra privada es amplio, donde también se planifican y construyen, estacionamientos privados, shoppings centers, una fábrica de celulosa, etc..., siempre hay detrás un promotor-inversor para que la obra se lleve a cabo.
En la antesala de un nuevo convenio salarial del sector, ojalá se tenga en cuenta lo inherente a productividad y el equilibrio en el resultado definitivo, sea un estímulo para las partes intervinientes.
Es menester tener un contexto serio referido a la política, gobierno-oposición, donde se centralicen temas que son determinantes. El empresario, vernáculo o de afuera, observa. Y existen temas centrales que deben tener un corolario de cohesión y de aportes que deben realizarse desde todas las tiendas.
Elevar las miras, abandonar los egos, abonaría en el sentido reclamado.