El protagonismo internacional de Brasil no para de crecer. Así lo mostró el presidente George Bush que tras el discurso de bienvenida a los líderes del G20, brindó con el mandatario Lula da Silva. Bush agasajó a sus invitados con codorniz ahumada a la madera, con guarnición de risotto de quinua, acompañado de chardonnay de California. El segundo plato consistió en costillas de cordero al tomillo con fondue de tomates, hinojo y berenjena al jugo de setas chanterelle, y de bebida vino cabernet, también del estado del oeste estadounidense. Seguidamente, los invitados degustaron una selección de quesos, entre ellos brie de Vermont, para luego pasar al postre: fondant de peras con arándanos, servido con vino rosado californiano.