EMILIO CAZALÁ
La ley de Reforma Portuaria trajo profundos cambios porque recuperó al puerto de su inactividad, ineficacia, le dio confiabilidad y sobre todo trajo la inversión e inciativa privada y creó miles de puestos de trabajo.
Por estos días se cumplen 20 años que el Palacio Legislatvo sancionó la ley de Reforma Portuaria que trajo el ordenamiento y democratización de la actividad portuaria, pero que además en su artículo 2 estableció nada menos que la libre circulación de mercaderías en los puertos nacionales que se reconoce como régimen de Puerto Libre, una verdadera y afortunada inspiración. El 21 de abril de 1992 se publicó en el Diario Oficial que del 22 al 23 de julio se cambiaba la estiva, la que pasaba a ser contratada por operadores privados y el 7 de septiembre aparecieron los primeros decretos reglamentarios. En el interín se creó también una ley que dio origen a un fondo para indemnizar a 583 estibadores en varios miles de dólares a cada uno.
Apenas el nuevo mecanismo portuario comenzó a funcionar y tras los decretos reglamentarios actuando, se desencadenó una lluvia de inversiones y emprendimientos privados como nunca antes había ocurrido, que dieron lugar a un cambio sustancial de la actividad portuaria que introdujo una nueva dinámica fresca y pujante. En tanto, la ANP presidida por el Ing. Eduardo Álvarez Mazza, se dio a la tarea de hacer funcionar el puerto, hacerlo confiable y sacarlo de su postración de años.
LOS BARCOS. Ya estaban llegando a Montevideo los portacontenedores puros como por ejemplo el "Cap Polonio" (gearless) para 1.800 teus, viaje inaugural visitado por el Presidente Lacalle, pero también los de la Nedlloyd Lines, Cía. Marítima Belga, Blue Star Line, la uruguaya Montemar, el servicio SEAS, cuya exigencia esencial era permanecer en puerto sólo unas horas para lo que éste no estaba preparado sumergido en una verdadera anarquía. A ello se sumaba una sola grúa para contenedores traída desde España y otras dos Takraf de Alemania Oriental adquiridas durante el régimen de facto que hacían lo que podían. Los barcos ya tenían más de 175 metros de eslora, carecían de grúas y se esperaba que el puerto tuviera sus equipos.
A través de licitaciones se concesionaron depósitos vacíos, abandonados y envejecidos y a partir de aquí se produjo la explosión en la actividad logística que también arrastró a los Freight Forwarders y aparecieron otras numerosas agencias de carga. Entre las concesiones licitadas destacamos la Terminal de Contenedores del Plata (TCP) de los belgas Katoe Natie, Terminal de Pasajeros Buquebus de López Mena que asumió entonces un enorme desafío además de una inversión de más de 10 millones de dólares que prestigió a Montevideo; los operadores de Cargas y Servicios crecieron y se transformó hoy en Montecon, Depósito Julio Herrera y Obes que pasó a ser Depósito Montevideo con todo ese habitáculo repleto de mercaderías en tránsito, Rilkomar en el Depósito 2, Bon Port donde ya no había ni vidrios en las ventanas (Mercado de Frutos) y hoy está desbordando de mercaderías en tránsito, Depósito Frigorífico Muelle 11, Planir, Olazul, ATM, Lobraush, todos ellos dentro del recinto portuario. Pero atrajo además el interés de una veintena de operadores portuarios con depósitos extraportuarios como Tamer, Tecomar, Talfir, Murchison, Supramar, Oceanomar, Mitracont y otros que escapan a nuestra memoria, obviamente con inversiones en infraestructura, equipos y contratación de personal. No es menos desconocido que toda esta explosión de nuevos negocios portuarios creó miles de nuevos puestos de trabajo e incluso estimuló la formación de centros de capacitación, de donde egresaron nuevos profesionales especializados en informática, actividad portuaria, logística, comercio exterior, etc. Y es el momento de recordar también que la reforma portuaria disparó, sensibilizó a Montevideo en una actividad que que ya recorría el mundo facilitando el intercambio comercial, agrandada y desarrollándose al influjo de las ventajas del Puerto Libre. También modernizó y amplificó las oportunidades de los despachantes de Aduana.
LA ANP. El proceso de recuperación tomó su tiempo. Primero había que hacer funcionar el puerto; costara lo que costara había que hacerlo funcionar y hacerlo con eficacia. Después hacerlo confiable las 24 horas del días los 365 días del año. Estadísticas de entonces certificaron que el Puerto había dejado de trabajar el equivalente a dos años por concepto de paros y huelgas sumadas.
Hoy tenemos un puerto eficiente, de excelente relación entre la carga y los armadores con servicios entregados por los operadores, o sea que la ley de Reforma Portuaria a través de la ANP cumplió con su objetivo que era concretar la planificación proyectada, un plan para administrar, conservar y desarrollar los puertos.
Así el puerto dejó de ser una unidad autocrática. No es más un monopolio aunque Montevideo conserve aún vestigios de serlo. Ahora es una comunidad de intereses portuarios con entrega de servicios de alto valor agregado. Fue una batalla. En la primera generación, los elementos eran el trabajo y el capital; luego se pasó al capital comenzando a distribuir trabajo. La tercera generación fue y es tecnología y conocimientos.
Lamentablemente el predominio político, la tenaz intervención política, unos y otros, no pudieron continuar el proyecto de expansión portuaria porque se dejó entrar la alternativa del Estado. Y todos sabemos que en todo el mundo que los Estados jamás podrán desarrollar actividades portuarias competitivas, eficientes, de avanzada, de inversión sin límite, satisfacer las exigencias del mercado y menos seguir el ritmo de avance de las empresas navieras cuyos barcos no paran de crecer en tamaño y tecnología, calado y manga. Hoy el puerto está corriendo detrás de la demanda, aún con el Muelle C. construido en el fondo del puerto. Pero lo importante a celebrar es que estamos lejos de aquel puerto caótico, sucio, de bajísima producción de hace 20 años y es gracias al esfuerzo, inversión e iniciativa privada que el puerto de Montevideo puede manejar hoy 900 mil teus, camino al millón. Ojalá se iluminen quienes no llegan nuestra verdad. Que así sea.
El 96 aniversario del Centro de Navegación
El Centro de Navegación celebrará el próximo jueves 2 de agosto a las 12 horas en el Ball Room del Hotel Sheraton, el 96 aniversario de su fundación y el Día del Agente Marítimo. Ambos eventos están enmarcados en la conmemoración de los 20 años de la Ley de Puertos, por lo que esta institución ha invitado a políticos de la época y referentes actuales para ofrecer a los participantes un pantallazo de dicho suceso que entonces cambió el destino del Puerto de Montevideo en primer lugar. En la ocasión disertarán el Ing. Alfredo Atchugarry, exministro y diputado que fue un fuerte impulsor de la ley y también disertará un representante de PWC Consultores que desarrollará una exposición objetiva sobre la evolución logística de dicha ley. Cerrará la oratoria el expresidente Luis Alberto Lacalle, un político preocupado y sensibilizado por los asuntos marítimos y entusiasta impulsor de la Ley de Reforma Portuaria.