INFORME
El Central hizo algunos cambios en la administración de las reservas respecto al cierre de junio de 2021, según el informe Gestión de Reservas del BCU, que se amplió y contiene más información.
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El Banco Central (BCU) administraba reservas por US$ 17.137 millones a fin de septiembre, pero ¿qué hizo con ellas en el último trimestre? ¿Qué criterios utiliza para invertirlas? ¿En qué monedas están? ¿Qué rentabilidad tuvo con esas inversiones?
El Central hizo algunos cambios en la administración de las reservas respecto al cierre de junio de 2021, según el informe Gestión de Reservas del BCU, que se amplió y contiene más información.
El BCU “mantiene activos de reserva como un instrumento de apoyo a la política monetaria y cambiaria a efectos de cumplir con la finalidad de estabilidad de precios”.
En el régimen cambiario vigente -tipo de cambio flotante- “los activos de reserva permiten: asegurar el acceso a la liquidez en moneda extranjera para poder intervenir en el mercado de cambios cuando las circunstancias lo ameriten” y “garantizar el servicio de la deuda en moneda extranjera del BCU”, afirmó la autoridad monetaria.
“Adicionalmente, un adecuado nivel de reservas permite reducir la probabilidad de crisis debido a shocks externos, mejorando la percepción de riesgo de los inversores sobre la capacidad de pago del país; y por ende contribuyendo a la disminución del riesgo país”, agregó.
El informe remarcó que “el nivel de reservas consistente con el logro de los objetivos del BCU reviste en gran parte el carácter de un seguro, constituyéndose en un fondo disponible para cubrir las eventualidades referidas”.
El BCU define diferentes perfiles de inversión de sus reservas y las gestiona en cuatro grandes portafolios: fondo liquidez (en dólares, euros y otras monedas), fondo precautorio (en dólares), fondo inversión (en dólares) y fondo especial (en dólares y yuanes).
Las reservas tienen que ser de “característica contracíclica”, es decir, cuando hay turbulencias en los mercados, no pueden perder valor porque es el momento en el que se van a necesitar más, explicó el gerente del Área de Gestión Monetaria y de Pasivos del BCU, Fabio Malacrida en una conferencia con periodistas especializados por la plataforma Zoom. De allí que el aspecto clave a la hora de invertir las reservas, es que el riesgo sea bajo.
Por eso, se corren modelos de optimización, para evaluar “agregar activos” y/o “combinarlos de forma diferente” para que en determinado nivel de riesgo, “el retorno sea mayor” y se acerque a “la frontera de eficiencia”, indicó Malcrida. La frontera de eficiencia es que para un nivel de riesgo determinado se logre el máximo retorno posible.
“En el trimestre que va del 1° de julio al 30 de septiembre de este año, se realizaron diferentes movimientos entre los portafolios. Tales movimientos tienen como objetivo una mayor diversificación de los activos de reserva con el fin de aumentar el retorno esperado sin afectar el nivel de riesgo agregado del portafolio”, señaló el informe del BCU.
Por un lado, “se transfirieron del fondo liquidez al fondo especial la suma de US$ 550 millones”, indicó el reporte.

En segundo lugar, “se incrementó la exposición al fondo administradores externos MBS (invierte en títulos respaldados con hipotecas)”, en US$ 150 millones, con dinero proveniente del fondo inversión, agregó. Este fondo está administrado por el Banco Mundial, con duración del entorno de cinco años y con una calificación mínima AA o equivalente.
También con dinero proveniente del fondo de inversión, se incrementó en US$ 100 millones la exposición al fondo administradores externos corporativo (invierte en bonos corporativos). Es un fondo administrado en forma externa (por el Banco Internacional de Pagos) con una calificación mínima A- o superior, y con un plazo al vencimiento de hasta siete años.
“En cuarto lugar, se ingresó por primera vez al fondo administradores externos ESG (sigla en inglés que signfica temáticas de ambiente, social y gobernanza)”, con US$ 150 millones que también provinieron del fondo inversión, dijo el informe. Este fondo cuenta con una duración de aproximadamente cinco años, un mínimo de calificación de riesgo A- o superior e invierte en títulos respaldados con políticas ESG. Es administrado por el Banco Internacional de Pagos.
Los tres fondos administrados externamente en los que se agregó dinero, tienen un “riesgo de contraparte muy bajo y generan beneficios por diversificación porque tienen una muy baja correlación con el resto de los activos”, explicó Malacrida.
Señaló que los modelos que maneja el BCU indicaban que se podía ser más eficiente sumando inversión a estros tres fondos y vendiendo bonos del Tesoro estadounidense. “Eso es lo que estamos haciendo y lo vamos haciendo de forma paulatina. Todavía hay más movimientos de asignación estratégica para lograr una mayor eficiencia de las reservas”, apuntó Malacrida.
Explicó que “si bien son instrumentos diferentes a los tradicionales, son altamente líquidos (el BCU puede hacerse del dinero fácilmente en caso de necesitarlo), tienen bajo nivel de riesgo y son con activos no residentes”.
Con el fondo ESG o de “bonos verdes”, la idea del BCU “es probar el fncionamiento. Queremos ir evaluando su desempeño y es un fondo que puede llegar a crecer en el futuro. Va a depender del desempeño” que tenga, dijo Malacrida.
De los US$ 17.137 millones de reservas, el 31,1% estaba en el fondo liquidez, el 24,8% en el fondo precautorio, el 13,1% en el fondo inversión, el 24,5% en el fondo especial, el 0,3% son billetes en bóvedas del BCU y 6,1% son otros activos

De los US$ 17.137 millones de reservas que había a fin de septiembre, US$ 5.336,9 millones estaban en el fondo liquidez. Dentro de este, US$ 5.198,2 millones estaban en activos en dólares, US$ 128,9 millones en euros, US$ 5,3 millones en libras esterlinas, US$ 3,6 millones en yenes y US$ 900.000 en francos suizos. Este fondo “tiene como cometido principal atender la operativa diaria de colocaciones, retiros y pagos, y es por ello que los objetivos de liquidez y seguridad dominan al de rentabilidad”, según el informe.
A su vez, había US$ 4.250 millones en el fondo precautorio, que es un “seguro” del de liquidez, “por lo que no se espera recurrir a él periódicamente para hacer frente a la operativa normal del BCU”, indicó el informe. En tanto, US$ 2.240,6 millones corresponden al fondo inversión (el que perdió pie en el tercer trimestre).
En el fondo especial había a fin de septiembre US$ 4.202,7 millones. De ese monto, US$ 3.003,3 millones estaban en el fondo especial en dólares, el equivalente a US$ 313 millones en el fondo especial renmimbi (es decir en activos en la moneda china, también conocida como yuan), US$ 530 millones en el fondo administradores externos MBS (títulos garantizados por hipotecas), US$ 206,5 millones en el fondo administradores externos bonos corporativos y los mencionados US$ 150 millones en administradores externos bonos ESG.
“Los fondos inversión y especial tienen como finalidad cubrir los pasivos en moneda doméstica del BCU. No obstante, la composición de dichos fondos puede variar en función de la priorización de cobertura de riesgos que adopte la institución en cada momento”, explicó el informe.
¿Cuál es la rentabilidad de las reservas? El informe del BCU incluye ahora esta información. En los 12 meses cerrados a fin de junio pasado, la rentabilidad total era de 0,35% (entre US$ 56 y US$ 60 millones). El fondo especial renmimbi era el que tenía más retorno ](11,61%), seguido del fondo liquidez en euros (4,68%) y los fondos de bonos corporativos (0,78%) y con garantía hipotecaria (0,48%). En tanto, el fondo liquidez en dólares tiene un 0,22% de retorno, el precautorio 0,20%, el especial en dólares 0,13% y el de inversión -0,23%.
¿Por qué el BCU no tiene oro en sus reservas?
Una de las preguntas que respondió Malacrida, fue por qué el BCU no tenía oro en sus reservas y si en algún momento pensaba incorporarlo. El gerente del BCU respondió que “en nuestros ejercicios de optimización, el oro es un activo muy volátil, ingresa con posiciones muy pequeñitas. Es un activo que tiene una volatilidad muy superior al resto de los activos que tenemos. En los ejercicios y en la discusión posterior, no termina siendo un activo que nos de una posición relevante. No quita que en el futuro lo pueda ser”.