Ventura Sky Residences se presentó en plena obra y con un formato poco habitual. La noche del lanzamiento tuvo música, luces y una carpa abierta sobre Avenida Italia y Bulevar Batlle y Ordóñez, pero el verdadero protagonista estaba a pocos pasos: un showroom inmersivo donde el desarrollo, todavía en construcción, se podía recorrer como si ya existiera. Esa experiencia, pensada para la inauguración, continúa hoy abierta al público.
Al entrar, el recorrido combinaba lo social y lo sensorial, ya que había una carpa exterior con música, pantallas y encuentros informales, y, a pocos pasos, el acceso a un showroom que condensaba el proyecto. La maqueta a escala captaba la atención de inmediato, mientras que una pantalla táctil permitía explorar torres, unidades y vistas en detalle. Más adelante, los visitantes se detenían frente a los visores de realidad virtual, donde las terrazas y la altura generaban una reacción casi unánime.
Al fondo, un pasillo conducía a la réplica de un apartamento de dos dormitorios construido a escala real. Afuera, una grúa de gran porte, iluminada durante la noche, marcaba el inicio de la obra y funcionaba como símbolo de la escala del emprendimiento.
Vivir el proyecto antes de que exista
Para Fabián Kopel, uno de los directores de Kopel Sánchez, esta puesta en escena responde a la necesidad de hacer tangible un proyecto de gran escala antes de su finalización.
“Un desarrollo de esta escala es difícil de transmitir en todas sus dimensiones. Por eso pensamos cómo se podía vivir en 360 la experiencia de lo que va a ser”, explicó. El showroom, en ese sentido, funciona como un soporte central que articula distintos lenguajes, desde la unidad modelo hasta las visualizaciones digitales y los recorridos virtuales.
La propuesta no es solo física, sino que también incorpora herramientas digitales que permiten profundizar la experiencia, con opciones para seleccionar tipologías, definir alturas y anticipar las vistas desde cada unidad.
Una vida proyectada en altura
Más allá del despliegue tecnológico, el foco está puesto en cómo sería la vida cotidiana dentro del complejo. Kopel lo describió como un entorno diverso y activo: “Nos imaginamos una vida con gente compartiendo, con niños, con mascotas, con espacios para distintas actividades. Una vida alegre, con aire y con esa posibilidad de salir al balcón y ver la ciudad desde arriba”.
La altura, la luz y las visuales abiertas aparecen como elementos centrales sin estar aislados. El proyecto busca integrar esos atributos con espacios que fomenten el encuentro y la vida en comunidad, en una lógica que trasciende la unidad individual.
Un punto de la ciudad en transformación
El emplazamiento también forma parte del concepto. Según Kopel, se trata de una zona que atraviesa un proceso de cambio y donde el proyecto se plantea como un nuevo hito urbano. “Es una esquina muy importante para la ciudad y creemos que va a ser transformadora. Apostamos a una propuesta distinta, que no está entre medianeras y que puede generar un impacto en todo el entorno”, señaló.
En la misma línea, el otro director, Sebastián Sánchez, destacó la conectividad del punto y su proyección a futuro, en un área que concentrará mayor flujo y actividad en los próximos años. “Es un punto conectado con toda la ciudad y con mucho potencial de crecimiento”, afirmó. “Este tipo de transformaciones, que ya se ven en otras ciudades, empiezan a darse también en Montevideo”, agregó.
Con 575 unidades distribuidas en tres torres, una de ellas de hasta 30 niveles, Ventura Sky Residences representa el proyecto de mayor escala actual de la firma. “Es el proyecto más grande que estamos desarrollando hoy, y eso implica repensar cómo se construye y cómo se integra a la ciudad”, subrayó Sánchez.
En esta primera etapa, los apartamentos parten desde US$ 180.900.
Para Kopel, ese desafío es constructivo y conceptual. “Siempre pensamos los proyectos desde la experiencia de quien los va a habitar”, sostuvo durante la presentación. Esa idea se traduce en los espacios visibles, como terrazas, áreas comunes y circulaciones, y también en otros menos evidentes, vinculados al funcionamiento cotidiano del edificio.
La torre actualmente en construcción y comercialización incluye unidades de uno y dos dormitorios, mientras que en las siguientes etapas se incorporarán monoambientes y apartamentos de tres dormitorios.
A escala urbana, el desarrollo también incorpora un basamento con espacios de uso público y áreas abiertas que buscan integrarse a la dinámica de la zona, reforzando su carácter de punto de encuentro. En esa lógica, la arquitectura busca acompañar y facilitar la vida diaria.
Una invitación a conocer la experiencia
El lanzamiento permitió recorrer y habitar la nueva propuesta inmobiliaria, una experiencia que hoy continúa disponible en el centro de ventas. El espacio permanece abierto al público de lunes a viernes de 9 a 19 horas y los sábados de 9 a 13, permitiendo que nuevos visitantes puedan acercarse y proyectar cómo será la vida en ese lugar. “Hay proyectos que son únicos, y este está pensado desde múltiples dimensiones”, resumió Kopel. Y sintetizó la propuesta en una frase que atravesó toda la presentación y que se ha transformado en el eslogan de este proyecto: la posibilidad de “tocar el cielo con las manos”.