Las empresas uruguayas atraviesan un escenario en el que la transformación dejó de ser un tema exclusivamente tecnológico para convertirse en una cuestión estratégica. A los avances tecnológicos se suman nuevas exigencias de los clientes, mayor presión competitiva, regulaciones más complejas y la necesidad de desarrollar nuevas capacidades dentro de las organizaciones.
Para Ernesto Scayola, socio de Consultoría en EY Uruguay, uno de los errores más frecuentes es creer que transformarse consiste simplemente en incorporar nuevas herramientas. “Las empresas uruguayas están invirtiendo en tecnología, herramientas y capacitación, pero invertir no es lo mismo que transformar”, señaló. A su juicio, la transformación real implica revisar cómo se toman decisiones, cómo fluye la información y cómo se organizan los equipos.
En ese sentido, advirtió que muchas organizaciones comienzan el proceso por la tecnología cuando deberían empezar por identificar dónde están perdiendo valor. “La pregunta correcta no es qué tecnología necesitamos, sino dónde estamos perdiendo valor y por qué”, afirmó el analista.
Transformar antes que incorporar tecnología
La inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más relevante en la agenda empresarial. Sin embargo, Scayola entiende que el foco no debería estar únicamente en la automatización o la reducción de costos.
“El ahorro es el caso de uso más fácil de vender internamente, pero suele ser el menos transformador”, explicó. Según sostuvo, el verdadero valor aparece cuando la tecnología permite tomar mejores decisiones, detectar riesgos con anticipación, identificar oportunidades de negocio o responder más rápido a los cambios del mercado.
“Una decisión que antes tomaba dos semanas porque había que consolidar información de distintas fuentes hoy puede tomarse en horas. Esa velocidad, en un mercado competitivo, es valor puro”, indicó.
Para el especialista, muchas empresas todavía enfrentan el desafío de distinguir entre la moda y las aplicaciones que generan resultados concretos. “No implementemos IA por implementar IA. Implementémosla porque queremos resolver un problema específico o mejorar un proceso determinado”, señaló el socio de Consultoría de EY Uruguay.
A la vez, destacó que Uruguay cuenta con fortalezas importantes para avanzar en este terreno, entre ellas la estabilidad institucional, un marco sólido de protección de datos y un buen nivel de talento técnico. Como contrapartida, el tamaño del mercado puede dificultar la justificación de algunas inversiones, aunque también permite experimentar y corregir con mayor rapidez.
Gobernanza, datos y personas
Más allá del potencial de la tecnología, Scayola considera que el principal desafío está en la capacidad de las organizaciones para gobernarla adecuadamente.
Una de sus preocupaciones es el fenómeno conocido como Shadow IT, que ocurre cuando los propios empleados comienzan a utilizar herramientas de inteligencia artificial sin que existan políticas claras o una estrategia definida por parte de la empresa.
“Muchas organizaciones ya están incorporando inteligencia artificial porque sus empleados la están usando. Lo que no se está haciendo suficientemente es gobernar ese uso”, advirtió.
Según explicó, esto puede generar riesgos asociados a la protección de datos, el cumplimiento normativo o la toma de decisiones basada en información incorrecta. Por eso insiste en que la supervisión humana debe mantenerse en todo momento y que la innovación debe ir acompañada de reglas claras.
El factor humano
El otro gran desafío es el humano. “Podés tener la mejor tecnología del mundo, pero si las personas que tienen que adoptar el cambio no lo entienden o no están convencidas, el proyecto puede fracasar”, sostuvo. Es allí donde ganan relevancia los perfiles capaces de combinar conocimiento de negocio y tecnología, así como habilidades como el pensamiento crítico, la comunicación y el liderazgo. También considera fundamental que toda la organización desarrolle una comprensión básica de las capacidades y limitaciones de la inteligencia artificial.
Mirando hacia los próximos años, Scayola identifica dos prioridades para las empresas que quieran mantenerse competitivas: construir fundamentos sólidos de datos e invertir en la capacidad de adaptación de sus equipos.
“Las empresas que hagan el trabajo de ordenar sus datos hoy van a poder escalar IA real mañana”, afirmó. Pero, por encima de cualquier herramienta, destacó un factor que considera determinante para el futuro: “La tecnología se compra; la capacidad de absorberla, no”.