Scotiabank Uruguay presentó su Memoria de Sostenibilidad 2024-2025, que reúne las principales iniciativas desarrolladas por el banco en materia ambiental, social y de gobernanza (ASG) y da cuenta de la incorporación de la sostenibilidad de manera cada vez más transversal a su actividad. Más allá de la presentación de resultados, la publicación muestra una evolución en la forma en que la institución incorpora esta mirada en sus decisiones de negocio, en la asignación de recursos, en el acompañamiento a clientes y empresas, así como en el desarrollo de proyectos con impacto en la comunidad.
“Asumimos la sostenibilidad como un eje estratégico de gestión y de generación de valor a largo plazo, alineados con la Agenda 2030 de Naciones Unidas, e incorporamos criterios ASG en nuestras operaciones, decisiones de negocio e inversión social”, explicó el director de Comunicación y Sostenibilidad de Scotiabank, Juan Carlos Raffo.
La estrategia del banco se estructura en torno a tres objetivos centrales: apoyar a los clientes en la transición hacia una economía baja en carbono, crear un entorno al que pertenezcan todos y generar un impacto positivo en la comunidad.
De la movilidad eléctrica a la conservación de ecosistemas
Uno de los capítulos más relevantes del documento es el ambiental, donde Scotiabank presenta iniciativas orientadas a contribuir a la descarbonización de la economía y a reducir el impacto de sus propias operaciones. Entre las iniciativas más destacadas se destaca el acuerdo con el Fondo de Innovación en Energías Renovables (REIF), a través del cual Scotiabank destinó US$ 7,85 millones al cofinanciamiento de proyectos innovadores vinculados a energías renovables, eficiencia energética y movilidad eléctrica. La iniciativa busca contribuir a la segunda transición energética de Uruguay, promoviendo un sistema más limpio, eficiente y competitivo, con capacidad de reducir emisiones en sectores productivos clave.
El financiamiento de vehículos híbridos y eléctricos aparece también como una señal del cambio que atraviesa el mercado. Según la memoria, los préstamos de Scotiabank para este segmento crecieron 407% entre 2023 y 2024, y 258% durante 2025, hasta representar el 9,8% de la cartera total de créditos automotores del banco. La publicación vincula este crecimiento con la expansión de la movilidad sostenible en Uruguay y con el rol que puede cumplir el sistema financiero para facilitar el acceso a tecnologías de menor impacto ambiental.
Otro de los proyectos ambientales destacados es la alianza con Ambá para la recuperación de montes nativos de yerba mate en las Sierras de Rocha. La iniciativa prevé recuperar y proteger 100 hectáreas en un período de tres años, con foco en la conservación, el conocimiento y el manejo de bosques serranos maduros. El proyecto combina restauración ambiental, protección de biodiversidad y educación, y ya involucró a más de 350 niños y niñas en instancias de sensibilización ambiental. De acuerdo con la memoria, las acciones desarrolladas contribuyen a preservar ecosistemas que cumplen un papel relevante en la captura natural de carbono, la protección del suelo, la creación de corredores biológicos y la conservación de fauna nativa.
En el plano social, la educación financiera constituye uno de los ejes centrales del impacto comunitario de la institución financiera. Durante el período, 2011 personas participaron en programas de educación financiera, empleabilidad e inclusión desarrollados junto a organizaciones sociales y educativas. Estas iniciativas buscan brindar herramientas para la toma de decisiones financieras, fortalecer capacidades para el acceso al empleo y ampliar oportunidades de desarrollo para niños, jóvenes y adultos. Entre los programas mencionados en la memoria se incluyen Misión Financiera, talleres con Desem, UTU y Ceprodih, La Liga de la Vida y el acompañamiento a jóvenes que egresan del sistema de protección de Aldeas Infantiles.
La publicación también recoge el trabajo desarrollado junto a organizaciones como Ánima, Cireneos, Enseña Uruguay, Socialab, Aldeas Infantiles SOS, Desem y Ambá, entre otras. A través de estas alianzas, el banco impulsó iniciativas vinculadas a educación, empleabilidad, emprendimiento, cohesión social y desarrollo comunitario.
El compromiso comunitario se complementa con la participación de los colaboradores. La memoria señala que en 2024 participaron 125 voluntarios, que dedicaron 1.389 horas a distintas iniciativas de impacto social. En 2025, la participación creció a 205 colaboradores y 2204 horas de voluntariado, con actividades en ocho departamentos del país.
En materia de gobernanza, Scotiabank destaca la incorporación de la sostenibilidad a sus estructuras internas de gestión. La memoria menciona la conformación de una mesa de sustentabilidad integrada por representantes de áreas clave, con el objetivo de identificar iniciativas con potencial impacto medioambiental y promover su ejecución. También se realizó una capacitación en sostenibilidad y su impacto en el negocio para los integrantes del Comité de Dirección, lo que refuerza la integración de esta agenda en los procesos de toma de decisiones. La dimensión de gobernanza se vincula además con el nuevo marco cultural del Banco, basado en valores como enfoque en el cliente, inclusión, integridad y responsabilidad.
Para Scotiabank Uruguay, este documento arroja una lectura clara sobre el rol que puede desempeñar una institución financiera en el desarrollo sostenible del país. Desde el financiamiento de proyectos que impulsan la transición energética hasta la educación financiera, la restauración ambiental, el voluntariado y la gobernanza interna, el banco presenta una agenda que busca conectar resultado e impacto. Como resume el cierre del documento, la sostenibilidad es entendida como una forma de hacer banca, con decisiones que amplían oportunidades, inversión que impulsa desarrollo y una mirada de largo plazo que integra crecimiento, responsabilidad y comunidad.