Innovación
Estudio de Esade sobre 100 emprendimientos tecnológicos en América Latina.
Las iniciativas sociales digitales están cada vez más consolidadas en América Latina. Ya sea para comparar precios en distintas farmacias, o para establecer las necesidades de los más vulnerables, estos proyectos han crecido en toda la región y, con ellos, el número de personas impactadas.
En este contexto, la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas de Barcelona (Esade) realizó el estudio «La revolución digital ante los grandes retos del mundo», en el cual destacó a 100 de estos proyectos en América Latina. Consideró los que cubren áreas como la economía colaborativa, el rol de la tecnología en el desarrollo y la innovación social como motor de cambio. Abarcan metas como el fin a la pobreza, hambre cero, educación de calidad, trabajo y crecimiento económico o reducción de desigualdades.
En conjunto, estas iniciativas impactan a 64 millones de personas, para solucionar problemas sociales o entregar alternativas. Y, de los resultados del estudio, se desprende que los proyectos de innovación social digital que tienen fines de lucro —sean startups, iniciativas consolidadas o incluso de escala global— impactan al 85% de la población estudiada, mientras que aquellos que no persiguen ganancias, solo impactan al 15% de esos 64 millones.
«Las entidades sin fines de lucro tienen un modelo cada vez más empresarial»

¿La razón? Primero, su capacidad de perdurar en el tiempo. Heloise Buckland, investigadora de Esade y coautora del informe, aclaró que «la sostenibilidad económica es imprescindible para crecer en este sector». Por ello, «las entidades sin fines de lucro tienen un modelo cada vez más empresarial, que puede incluir, por ejemplo, contratos por servicio».
«Muchas de estas iniciativas con alto impacto social han logrado financiamiento a través de fondos de inversión en capital de riesgo (por ejemplo, Destacame.cl y Cumplo en Chile o Nubank en Brasil), que históricamente han sido accesibles solo para negocios con fines de lucro tradicionales», explica Augusto Ruiz-Tagle, cofundador de Destacame.cl.
«Estas iniciativas con alto impacto social han logrado financiarse a través de (...) capital de riesgos».

Desde Esade también entregan otra razón por la cual estas iniciativas abarcan a tanta gente: «La falta de confianza en las instituciones es un factor que influye: las propuestas sociales de base son atractivas y captan el interés de seguidores y usuarios. La salud, la educación y la inclusión financiera son necesidades básicas y, debido a la falta de servicios adecuados del Estado (ni mucho menos créditos), se han generado nuevos modelos disruptivos. Esas iniciativas responden a una necesidad real (por ejemplo, la falta de acceso a la sanidad) y diseñan modelos rentables que solucionan este reto», explicó Buckland.
El estudio da cuenta de que Chile está a la vanguardia de la innovación social digital en América Latina gracias a su ecosistema y a la diversidad de proyectos en áreas clave como salud, educación y financiamiento. La mayoría de las empresas chilenas consideradas en el estudio son de alcance internacional.
«Existe el gran desafío de tener los incentivos sociales alineados al lucro».

Cumplo, otra de las empresas destacadas en el estudio, apunta a que este fenómeno se da por la escala de estos emprendimientos. Es decir, que si bien existen fundaciones sin fines de lucro como Techo con un modelo sustentable, otros proyectos más pequeños pueden subsistir por optar a modelos con base en la rentabilidad. «Lo interesante de la innovación social con fines de lucro es que permite que haya infinitas iniciativas particulares que son autosustentables», dijo Gonzalo Kirberg, gerente general de Cumplo.