Los hábitos vinculados al bienestar han cambiado significativamente en los últimos años. Aumentó el interés por la alimentación saludable, la actividad física o la eficiencia energética en los hogares. También comenzó a ganar espacio una nueva mirada sobre la calidad del agua en piscinas y espacios recreativos. En ese contexto, administradores de edificios, hoteles, clubes deportivos y propietarios particulares buscan alternativas que permitan mantener altos estándares sanitarios, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de productos químicos tradicionales.
En Uruguay, Hold desarrolla sistemas de tratamiento de agua basados en la ionización mediante cobre y plata 1000. La tecnología busca mantener el agua saludable y en condiciones controladas a través de procesos automatizados que reducen significativamente el uso de cloro como agente principal de desinfección.
El Ing. Pedro D. Peradotto, director de la empresa, explicó que detrás de esta tendencia existe un cambio en la forma en que las personas perciben los espacios destinados al confort y la recreación. «La gente está entrando en un estado de conciencia respecto a todo aquello que impacta en su calidad de vida», sostuvo.
Tras siete años de instalaciones y funcionamiento de equipos en Uruguay, la empresa afirma haber acumulado experiencia tanto en piscinas familiares y residenciales como corporativas, especialmente en edificios, clubes deportivos y complejos con un uso intensivo.
Una tendencia
Durante más de un siglo, el cloro fue la principal herramienta utilizada para la desinfección de piscinas. Sin embargo, el desarrollo de nuevas tecnologías ha ampliado las alternativas disponibles para el tratamiento del agua, incorporando sistemas capaces de monitorear constantemente su estado y ajustar automáticamente las dosis necesarias para cada situación.
La propuesta de Hold se basa en la liberación controlada de iones de cobre y plata 1000 que actúan sobre bacterias, hongos y algas presentes en el agua. El sistema se complementa con sensores que realizan mediciones continuas y permiten adaptar el tratamiento según las condiciones reales de uso de la piscina.
El director de la empresa explicó que este tipo de soluciones está aumentando en distintos mercados internacionales y comienza a despertar interés entre organizaciones que buscan combinar bienestar, automatización y sostenibilidad en la gestión de sus instalaciones.
Calidad del agua
Uno de los aspectos centrales del sistema es su capacidad de monitorear permanentemente la calidad del agua. A través de un proceso de medición constante, el equipamiento evalúa distintos parámetros vinculados a la carga orgánica presente en la piscina y ajusta automáticamente la respuesta necesaria. «El sistema primero diagnostica el estado de la piscina y después dosifica lo que necesita», explicó el director.
También detalló que este enfoque permite que el tratamiento responda en tiempo real a cambios generados por factores como la cantidad de bañistas, la temperatura o las condiciones ambientales. Una piscina de uso ocasional no requiere la misma intervención que una utilizada de forma intensiva durante varias horas al día. La automatización busca precisamente adecuar el tratamiento a cada escenario. Con esto, se pueden mantener condiciones estables durante toda la operación, evitando excesos y reduciendo la necesidad de correcciones manuales posteriores.
Menos exposición
La reducción del uso de cloro constituye uno de los principales argumentos de quienes impulsan tecnologías alternativas para el tratamiento del agua. «No estamos en contra del cloro; estamos en contra del exceso», explicó el director.
La exposición frecuente a niveles elevados de determinados productos químicos suele asociarse a molestias como irritación ocular, resequedad de la piel, alteraciones en el cabello o afecciones en las vías respiratorias. La reducción de estos agentes permite generar una experiencia de uso más confortable, aspecto que los usuarios suelen asociar con una menor irritación de ojos y piel, menos olores y una sensación de mayor bienestar durante el baño.
Control automático
La automatización es otro de los diferenciales de este tipo de tecnología. Se diferencia de los tratamientos que dependen exclusivamente de aplicaciones manuales periódicas, el sistema funciona de manera continua mientras opera la recirculación de agua de la piscina. El equipo realiza ajustes permanentes y reduce la necesidad de supervisión constante por parte del personal encargado de mantenimiento.
«Hoy tenemos resultados concretos después de varios años de funcionamiento de los equipos instalados, tanto desde el punto de vista sanitario como de la satisfacción de los usuarios», concluyó.