El verano transforma la dinámica de Maldonado y con ella también cambia la forma en que se mueve la logística. Más personas, mayor circulación y clientes con rutinas menos previsibles convierten a la temporada en uno de los períodos más exigentes para las empresas de distribución. Por este motivo, DAC reforzó su operación en esta zona clave del país con una planificación que comenzó varios meses antes y que incluyó más frecuencias, ampliación de equipos y nuevas estrategias de atención.
“En el verano cambia completamente el comportamiento del cliente”, explicó Lucía Manrique, encargada de las agencias de DAC en la región de Maldonado. “Hay gente que pasa el día en la playa, que sale más o que no está en su domicilio en determinados horarios. Entonces lograr concretar la entrega en el primer intento pasa a ser un desafío importante”, agregó.
Según Manrique, el desafío no pasaba solamente por absorber un mayor volumen de envíos, sino también por sostener la operación durante uno de los períodos de mayor exigencia del año.
Durante el verano conviven clientes que esperan la entrega en su casa, otros que prefieren retirar el paquete en sucursal y empresas que mantienen una operativa intensa. Para Manrique, uno de los principales focos estuvo puesto en sostener tiempos de respuesta ágiles tanto en reparto como en atención presencial, incluyendo horarios extendidos en las sucursales durante esos meses.
“Sabíamos que el tiempo de espera en agencia era uno de los puntos sensibles para el cliente. Por eso trabajamos mucho en reforzar la atención y en ordenar mejor el funcionamiento diario”, indicó. El objetivo, explicó, era mantener en Maldonado la misma dinámica operativa que la empresa tiene en otras partes del país, aun en un contexto de mayor exigencia.
Planificar antes
Aunque la temporada alta se concentra entre diciembre y marzo, la preparación comenzó bastante antes. Sebastián Ciapessoni, gerente comercial de DAC, explicó que el trabajo empezó entre mayo y junio, cuando la empresa empezó a proyectar el crecimiento esperado para Maldonado y Punta del Este.
“Queríamos anticiparnos y no tener que resolver sobre la marcha. Para eso necesitábamos equipos completos y capacitados antes de octubre, porque en plena temporada es mucho más difícil incorporar gente o corregir procesos, y queríamos darle continuidad al equipo durante esos meses”, sostuvo.
La planificación incluyó más personal en primera línea de atención, apoyo de colaboradores de otras sucursales y un aumento de las frecuencias hacia la costa este. Entre octubre y marzo, DAC llegó a operar con ocho frecuencias diarias hacia Maldonado y Punta del Este. Según Ciapessoni, ese esquema permitió agilizar entregas, concretar envíos en el día y absorber un aumento cercano al 20 % en el volumen de encomiendas durante los meses de mayor actividad. “El desafío no era solamente mover más paquetes, sino mantener la operación funcionando de manera estable en un contexto mucho más exigente”, agregó.
En fechas clave como Navidad y Reyes, la empresa ajustó horarios, reorganizó tareas y reforzó el seguimiento de la operativa para responder a los picos de demanda.
“Había noches en las que seguíamos la actividad desde el centro operativo hasta muy tarde para asegurarnos de que todo saliera según lo previsto. Más allá de los sistemas y la planificación, hay un componente humano muy importante detrás de cada entrega”, agregó el gerente comercial.
Reducir tiempos
Uno de los principales objetivos fue reducir los tiempos de espera en las sucursales, uno de los aspectos más valorados por los clientes. DAC asegura que el 99 % de quienes asistieron a las agencias fueron atendidos en menos de cinco minutos. Durante parte de la temporada, la sucursal de Maldonado incluso exhibió mensajes visibles vinculados a ese compromiso.
“La idea era que quien entrara a la sucursal encontrara una experiencia mucho más ágil que en temporadas anteriores. Eso implicó reorganizar equipos, redistribuir tareas y prepararnos para momentos de mucha intensidad”, comentó Manrique.
Además del movimiento en agencias, el servicio de última milla también requirió ajustes específicos. La dinámica del verano obligó a adaptar recorridos y reforzar la coordinación entre reparto y atención al cliente para sostener los tiempos de entrega.
“Cada temporada deja historias que nos impulsan a seguir mejorando. Ver la respuesta de los clientes es una de nuestras mayores motivaciones”, señaló Ciapessoni.
Según el gerente comercial, los comentarios que reciben en el mostrador sobre la reducción de los tiempos de espera son una señal de que los cambios implementados durante la temporada tuvieron impacto en la experiencia de los usuarios.
Antes incluso de contar con mediciones definitivas sobre los tiempos de atención, la sucursal de Maldonado exhibió un roll up con el compromiso de regalar la encomienda si un cliente esperaba más de 10 minutos para ser atendido,
Entre las anécdotas que recuerda Ciapessoni está la de una clienta a la que llamaron cuando llevaba nueve minutos de espera. Con una sonrisa, comentó: “Hubieran esperado un minuto más y me regalaban la encomienda”. El episodio terminó con la empresa cumpliendo igualmente con el beneficio.
“Hoy lo recordamos como una anécdota que refleja la importancia de cumplir los compromisos asumidos con el cliente”, manifestó.
Próximos pasos
La experiencia de la temporada dejó aprendizajes que hoy se traducen en acciones concretas. Con ese objetivo, DAC implementó en abril un nuevo sistema destinado a agilizar procesos, fortalecer la eficiencia operativa y mejorar la experiencia de sus clientes.
La compañía proyecta incorporar nuevas herramientas tecnológicas, optimizar rutas y fortalecer la capacitación de sus equipos para responder con mayor agilidad a las demandas del mercado.
“Cada verano deja enseñanzas. Lo importante es transformar esa experiencia en mejoras concretas para la operación y para el cliente”, concluyó el ejecutivo.