Análisis del experto Ignacio Bartesaghi en conferencia organizada por la Cámara de Comercio Suizo - Uruguaya con el apoyo de la Embajada de Suiza en Uruguay y de Banque Heritage Uruguay.
“(Vladimir) Putin, loco no está”, dijo en su análsis Ignacio Bartesaghi, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales y director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), en el marco de un encuentro organizado por la Cámara de Comercio Suizo-Uruguaya, con el auspicio de la Embajada de Suiza en Uruguay y el apoyo de Banque Heritage Uruguay.
Bajo el título “La guerra en Ucrania y sus impactos en el orden mundial”, la conferencia a cargo de Bartesaghi abordó las distintas aristas de un conflicto bélico que tiene sus raíces históricas, un presente de desafíos y que proyecta a futuro varios desafíos y muchas incertidumbres. Ante un calificado auditorio, Bartesaghi dejó en claro que la invasión militiar de Rusia a Ucrania no sólo significa la violación de principios y normas consagradas en el Derecho Internacional. También es un paso más que confirma que el mundo avanza sin pausas hacia la consolidación de un nuevo órden político, mililitar y económico.
“Esta guerra va a impactar en las próximas décadas sobre el cambio en el orden global; es una nueva etapa del fin de un ciclo”, expresó Bartesaghi, para señalar que “desde la caída de las Torres Gemelas en Nueva York” hubo “una sucesión de hechos que fueron pautando el debilitamiento de Occidente”, entre los cuales mencionó el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Brexit, la crisis ambiental y la revolución tecnológica.
Todo el foco de atención hoy está en Ucrania, a partir de la invasión militar del gobierno ruso contra un país democrático. “Putín, loco no está”, dijo Bartesaghi. Es que todas sus acciones, como los sucesos ocurridos en Chechenia, Gorgia o Crimea, buscan recuperar para Rusia y sus Estados satélites el protagonismo perdido como potencia política, económica y militar ante la atenta mirada de China y las tensiones con los Estados Unidos y la OTAN, explicó el analista.
“No es lógico pensar que Putin va a atacar la OTAN o que vamos a un conflicto de escala global; el balance ahí juega mucho China”, precisó.
Bartesaghi afirmó que Putin “subestimó” tanto el poder defensivo de Ucrania como el liderazgo de su presidente Volodímir Zelenski, que “es la gran revelación de la guerra en Ucrania”. También destacó la respuesta de Estados Unidos y la Unión Europea a la guerra en Ucrania con fuertes sanciones económicas contra Rusia y que integran un capítulo más del nuevo orden global.
A propósito de los impactos económicos y financieros de la guerra en Ucrania, Bartesaghi hizo hincapié en el avance inflacionario con una tendencia al alza inclusive en el incremento del precio de los alimentos.
En tanto, la economía mundial no caería en recesión pero sí hay un crecimiento menor al proyectado por la OMC.
Cuatro consecuencias políticas
Al hacer de la palabra en la apertura de la actividad, el embajador de Suiza en Uruguay, Daniel Derzic, destacó que la resistencia ucraniana y la respuesta de la comunidad internacional han sido más fuertes y amplias de lo que probablemente esperaba Putin.
A modo de inspiración, Dezic señaló cuatro consecuencias políticas de la guerra en Ucrania desde la perspectiva de Suiza.
“En primer lugar, la estructura de seguridad que se construyó cuidadosamente en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, en su centro y sobre la base del diálogo y la cooperación, ha sufrido una profunda grieta; en segundo lugar, los Estados se apoyan cada vez más en la ley del más fuerte en lugar de respetar el orden jurídico internacional, de modo que la tendencia ya existente al rearme se intensificará en todo el mundo. En tercer lugar, la Convención de la Neutralidad está cambiando; por primera vez Suiza aplicó las mismas sanciones que la Unión Europea contra Rusia argumentando que un Estado Neutral no puede ser indiferente a una grave violación de la prohibición universal del uso de la fuerza contra otro Estado. Y cuarto, y último término, Occidente debe tener en cuenta que Rusia no está completamente aislada y que encontrará manera de aliviar los efectos de las sanciones (económicas). Es cierto que sólo cinco Estados han rechazado la resolución (de la Asamblea General de la ON) de condenar enérgicamente la invasión rusa, pero 35 Estados, entre ellos China, India, Pakistán, Sudáfrica, Vietnam y varios Estados de Asia Central, se abstuvieron”.