A Ventura Nórdico le falta poco para terminar la obra y quedan 32 de sus 209 apartamentos —monoambientes, uno y dos dormitorios, desde US$ 109.000— en un edificio que Kopel Sánchez levantó sobre la esquina de Luis Alberto de Herrera y Joanicó con una apuesta poco habitual en Montevideo: más de 1.000 metros cuadrados de áreas comunes distribuidos en terrazas escalonadas que funcionan como un parque aéreo.
En el otro extremo de La Blanqueada, sobre la esquina de Garibaldi y Monte Caseros, Ventura Tres Cruces II llegó a un resultado parecido por otro camino: la compra de un terreno lindero le permitió pasar de 60 a 100 unidades, fusionar dos etapas en un solo edificio y sumarles amenities a los vecinos que ya vivían ahí. Hoy quedan 15 apartamentos disponibles.
Los dos edificios no son proyectos sueltos. Son los dos extremos de una misma estrategia: Kopel Sánchez eligió dos ejes de La Blanqueada —Avenida Luis Alberto de Herrera y Avenida Garibaldi— y decidió construir sobre ellos. Frente a Tres Cruces II la desarrolladora tiene hoy un proyecto próximo a salir al mercado, y mantiene cartera de tierras sobre las mismas dos avenidas.
“Son dos íconos que se destacan en ambos límites de La Blanqueada”, resume Fabián Kopel, arquitecto fundador de Kopel Sánchez.
Una esquina con dos alturas
La esquina en la que se emplaza Nórdico tenía una particularidad: las alturas permitidas eran diferentes según la calle. Sobre Joanicó correspondían planta baja y cinco niveles, mientras que sobre Luis Alberto de Herrera se podía alcanzar planta baja y siete. Kopel Sánchez propuso jerarquizar la esquina y trabajó el volumen de forma escalonada hasta llegar a diez niveles, con un piso 11 de amenities y vistas de 360 grados.
El resultado son terrazas que se van conectando y conforman una suerte de parque aéreo, una de las características que Kopel considera más singulares del proyecto. La idea tuvo como una de sus referencias al Whitney Museum of American Art, en Nueva York, y permitió generar diferentes espacios exteriores distribuidos en los distintos niveles.
“Es una esquina que tenía dos alturas distintas que nos condicionaban. Elegimos irnos escalonando con terrazas que finalmente se acondicionan y se conectan, generando lo que es un parque aéreo”, explica Kopel.
En esos espacios se distribuyen áreas de juego para niños, extensiones del gimnasio y otros sectores comunes. La fachada, en tanto, busca que el edificio se perciba como una única volumetría, con matices de gris y madera. Para este último recurso se utilizó WPC (wood plastic composite), un compuesto de fibra de madera y polímeros que reproduce el aspecto de la madera pero requiere un mantenimiento mínimo. “Trabajamos mucho en lo que es el mantenimiento posterior del edificio para que no sea un costo para la copropiedad”, explica el arquitecto.
Mil metros cuadrados compartidos
La propuesta parte de una idea que cobró especial fuerza durante la pandemia: la necesidad de contar con espacios exteriores y áreas comunes que permitieran trabajar, hacer ejercicio, encontrarse o desarrollar actividades sin salir del edificio.
“Cuando salimos con la promoción inicial hablábamos de mil metros de espacios compartidos. Es un edificio en el que uno compra un apartamento que viene con mil metros de espacios compartidos”, recuerda Sebastián Sánchez, director y socio de la desarrolladora.
En planta baja, Nórdico cuenta con un gran hall de acceso de aire hotelero que incluye cowork y barbacoa, y un segundo hall sobre Luis Alberto de Herrera. Se sube por tres núcleos de circulación hasta los niveles superiores, donde se distribuyen el gimnasio, espacios de cowork, playrooms y áreas para niños, que se suman a los espacios exteriores. El edificio también tiene laundry y un sector destinado a las mascotas, entre otras amenidades.
La tecnología es otro de los componentes centrales. Los accesos pueden realizarse mediante reconocimiento facial, huella digital o código, lo que elimina la necesidad de usar llaves. La portería es controlada de forma remota y el sistema de seguridad incorpora cámaras y parlantes disuasivos.
“Es un edificio de 209 unidades con unos servicios pocas veces vistos acá en Montevideo”, sostiene Sánchez.
Quiénes eligen Nórdico
El perfil de los residentes es diverso: hay vecinos del propio barrio, gente del interior, personas vinculadas al sector de la salud y otras relacionadas con el deporte, por la cercanía a distintas instituciones. Alrededor del edificio conviven hospitales, centros educativos, comercios y espacios deportivos como el Club Nacional de Football y el parque Ricaldoni, a pocos minutos a pie.
A esto se suma el programa de Comunidad, impulsado por Kopel Sánchez para generar vínculos entre quienes viven en sus desarrollos. Clases deportivas, actividades para niños y celebraciones son algunas de las propuestas.
“Nos gusta que la gente tenga actividades que permitan conocerse y tener la oportunidad de, en el mismo edificio, decir: tengo un amigo”, dice Kopel.
Todavía se puede ser parte
Quedan 32 unidades de las 209: monoambientes desde US$ 109.000, un dormitorio desde US$ 145.900 y dos dormitorios desde US$ 186.400, a lo que se suma el 4% de gastos de conexión. Las superficies parten de 37 m² en los monoambientes, 53 m² en un dormitorio y 83 m² en los dos dormitorios. Hay además 11 garajes disponibles desde US$ 22.000. El edificio se entrega completo en setiembre de 2026 y está construido bajo el régimen de vivienda promovida.
Quien compra ahora entra a un edificio que ya se puede recorrer, con los amenities a la vista y la mudanza próxima.
“Quedan las últimas unidades y todavía se puede ser parte de Nórdico. El que compra hoy elige entre lo que queda, ve el edificio terminado y se muda enseguida. Estimamos finalizar la obra con el 95% vendido”, comenta Salvador Cabrera, gerente comercial de Kopel Sánchez para Montevideo.
Tres Cruces II: el otro extremo
En Garibaldi y Monte Caseros, Ventura Tres Cruces II había sido concebido originalmente en dos etapas muy marcadas. La adquisición de un terreno contiguo cambió el plan: Kopel Sánchez reconfiguró la fachada y el funcionamiento interno para que hoy el conjunto sea un solo edificio.
La ampliación llevó el proyecto de 60 a 100 unidades y permitió mejorar las prestaciones de quienes ya vivían en la primera etapa: se sumaron barbacoas, gimnasio, cowork y un parque interno, además de mejorar el funcionamiento de los garajes y reducir los gastos comunes gracias a la nueva escala.
Quedan unas 15 unidades disponibles, de uno y dos dormitorios, desde US$ 148.900 y US$ 189.400 respectivamente. A estos precios también se les suma el 4% de gastos de conexión. Acá la entrega es inmediata: el que compra se muda ya. Según Cabrera, hay unidades de dos dormitorios difíciles de replicar por ubicación, por contar con cocina definida y por un asoleamiento especialmente destacado.
“Actualmente abrió un supermercado a media cuadra, que se suma al que tenía a una cuadra; tiene clubes deportivos, colegios, instituciones educativas y de salud, y como si fuera poco está a pocos minutos a pie de un shopping con terminal de buses”, agrega el gerente comercial.
Dos ejes y lo que viene
El movimiento de la desarrolladora no termina en estos dos edificios. Frente a Tres Cruces II —donde hoy funciona una de sus oficinas comerciales— Kopel Sánchez prepara un nuevo proyecto de unas 90 unidades: está en etapa de elaboración de planos, la preventa comienza hacia fines de este año y la obra se proyecta para el segundo semestre de 2027.
A eso se suma la cartera de tierras que la empresa mantiene sobre los mismos dos ejes, Avenida Luis Alberto de Herrera y Avenida Garibaldi. La decisión, explican en el estudio, es concentrarse en esas dos avenidas y consolidar dos ejes tan importantes para el barrio.
Para Kopel, tanto Nórdico como Tres Cruces II son ejemplos del proceso de transformación de La Blanqueada: un barrio consolidado, con servicios instalados y demanda propia, que en los últimos años incorporó nuevos desarrollos residenciales y hoy convive con una imagen distinta de la que tenía hace una década.