Desde hace ocho años, Cireneos acompaña a familias uruguayas en situación de extrema vulnerabilidad, con un trabajo que hoy se extiende a asentamientos y barrios de todo el país a través de diferentes programas. Uno de ellos es “Rancho Cero”, con el que se proponen brindar soluciones habitacionales de emergencia a familias en contextos de mucha vulnerabilidad en materia de vivienda. La campaña busca consolidar una comunidad estable de donantes que permita sostener el trabajo de Rancho Cero y ampliar progresivamente su alcance a más familias en todo el país.
La campaña de donantes mensuales, presentada el martes 18 de agosto en un evento de lanzamiento en Movie, tiene como meta financiar este objetivo de Cireneos, que hasta ahora dependía principalmente de instancias puntuales de recaudación. La invitación para ser parte de esta comunidad es simple: los interesados pueden sumarse como donantes mensuales a través de cireneos.org, definiendo libremente el monto de su aporte, que se realiza de forma mensual.
La conducción de la actividad estuvo a cargo de Manuela Da Silveira y Facundo Ponce de León. Entre los asistentes estuvieron el cardenal Daniel Sturla, Victoria Rodríguez, Alejandro De Barbieri, Fernando Montero, Sebastián “Papelito” Fernández, Fabián Carini, Patricia Madrid, Ignacio Álvarez, Agnès Lenoble y Ana Elena Lenoble, junto a otros referentes de medios de comunicación, empresas y organizaciones.
Cireneos es una asociación civil fundada en 2017 por misioneros y el padre Juan Andrés "Gordo" Verde. Trabaja sobre tres pilares: vivienda digna, educación y fe. Su nombre remite a Simón de Cirene, quien sin fe previa ayudó a Jesús a cargar con su cruz: la idea de que cualquiera puede ser, para otro, un cireneo. "No vamos a parar hasta ver un Uruguay con Rancho Cero", resume Juan Andrés "Gordo" Verde, fundador de la organización, sobre el horizonte que persigue la campaña.
Juan Andrés Verde expresó: "Todo lo que Cireneos ha podido hacer hasta hoy es posible gracias a una comunidad de benefactores, empresas, voluntarios y personas que nos acompañan y se la juegan con nosotros. Esa comunidad sigue siendo fundamental. Hoy queremos sumar una nueva forma de ser parte: hacerse donante mensual de Cireneos. Contar con muchas personas que nos acompañen con un aporte mensual nos permite sostener este trabajo, proyectarlo en el tiempo y llegar a cada vez más familias".
Uno de los programas centrales de la organización es Rancho Cero, que brinda soluciones habitacionales de emergencia en alianza con organizaciones sociales locales que ya conocen a las familias en el territorio: ellas postulan los casos, Cireneos evalúa cada situación según criterios de vulnerabilidad, y luego se instala el hogar modular, trabajando en equipo junto a la familia. Quien coordina hoy la instalación de esos módulos —y enseña el oficio a los jóvenes que participan del proceso— es Sebastián Barreto, educador del programa. Barreto vivió en el barrio Santa Eugenia y hoy, tras un realojamiento gestionado por Cireneos, vive en Colmena, la comunidad que nació de ese mismo proceso para decenas de familias. “Yo sé lo que es vivir en una situación así, porque me tocó. Y hoy estar del otro lado, trabajando en Rancho Cero y acompañando a otras familias, para mí significa muchísimo. Además, poder hacerlo junto a los gurises de Proyecto Denis, enseñarles un oficio y ver cómo ellos también se comprometen y ponen el cuerpo en cada entrega, es algo muy lindo. Al final, todos estamos aportando desde nuestro lugar”.
James McCubbin, director ejecutivo de Cireneos, explica que Rancho Cero surge como respuesta a una realidad urgente: “La vivienda definitiva es esencial y todas las familias la merecen, pero es un camino que muchas veces lleva años. Y en ese mientras tanto nos preguntamos: ¿qué pasa con esas familias? Así decidimos retomar el modelo de intervención que desarrollamos en Santa Eugenia y llevarlo a escala nacional. Rancho Cero es volver a la emergencia, dando una respuesta a las familias que hoy están atravesando las situaciones habitacionales más críticas”.
Parte de esos jóvenes que se forman junto a Barreto llegan a través de Proyecto Denis, un programa de formación laboral para chicos y chicas de 18 a 25 años en situación de vulnerabilidad. Durante 12 a 14 meses, combinan formación técnica y humana trabajando en distintas áreas productivas —herrería, jardinería, cuadrilla y Rancho Cero— desarrollando un oficio, hábitos de trabajo y autoestima, acompañados de cerca por educadores del programa. Con el mismo espíritu solidario de la campaña: jóvenes de contextos vulnerables ayudan a construir el hogar de otra familia vulnerable.
Cireneos invita a quienes quieran hacerlo, se sumen como donantes mensuales a ingresar a cireneos.org.