En un tiempo en el que la sostenibilidad de la presencia humana parece llegar a un punto límite, las organizaciones privadas y públicas se enfrentan a la necesidad de tomar acciones inmediatas para que su impacto pase a ser positivo. Por eso, en Uruguay se acaba de lanzar Altus, una marca de registro de sostenibilidad respaldada en un sistema de blockchain.
«El lanzamiento de Altus es algo trascendente porque es un instrumento que nos permite registrar las prácticas de gestión para la sostenibilidad», afirmó Jorge Arismendi, director ejecutivo de LSQA, entidad que lanzó Altus. LSQA es una sociedad entre el LATU y Quality Austria; se trata de un aliado estratégico que ofrece conocimiento en materia de capacitación y certificación de productos, procesos e integración de sistemas de gestión, de sólido prestigio internacional y amplia experiencia en vastos sectores de actividad.
Con respecto a la innovadora e imprescindible herramienta de Altus, Arismendi dijo: «Hablamos de que nuestro impacto es sobre las organizaciones. Ellas a su vez impactan en las partes interesadas y su contexto y, en consecuencia, siempre hay personas impactadas por estas prácticas. El propósito es que al final de ese día cada persona pueda decir que su calidad de vida fue un poco mejor que el anterior y que la calidad de vida al día siguiente será todavía mejor».
Altus emplea blockchain, un mecanismo que se aplica actualmente para muchos procedimientos y cadenas de valor más allá de las criptomonedas (que es su aplicación más popular). Blockchain está siendo utilizado en Uruguay en diferentes proyectos, por ejemplo para asegurar la trazabilidad de la cadena cárnica ovina, del cannabis medicinal y de los quesos artesanales. Para Altus, sus virtudes están en la inalterabilidad de los datos y la información descentralizada, por lo que ofrece transparencia y confianza.
Ana Varsi, adjunta a la dirección de LSQA en materia de sostenibilidad, señaló que en un mundo en el que hay más de 450 etiquetas ambientales que utilizan las organizaciones para comunicar acerca de servicios, procesos y productos, el consumidor se puede sentir muy confundido al no saber cuáles de ellas tienen sustento y garantías.
«Hoy todo se empieza a etiquetar como ‘verde’», aseguró Varsi. «En ese proceso aparece lo que se llama maquillaje verde o greenwashing. En varios países y regiones como EE.UU., Europa, Asia y Australia están surgiendo reglamentaciones para dar confianza y proteger a los consumidores, obligando a que los claims o declaraciones ‘verdes’ que hacen las organizaciones sobre sus productos, procesos o servicios sean sustentados, que exista un tercero que las certifique o las verifique y apruebe. Altus da la posibilidad de incorporar al registro estos certificados y de que estén seguros gracias al blockchain. Y por todo esto, Altus viene a proteger a las empresas de los riesgos del maquillaje verde, dando garantías e instrumentos para sustentar las declaraciones».
El greenwashing al que refería Varsi consiste en aquello que hacen las organizaciones para parecer más amigables con el ambiente de lo que son en realidad.
Esto no siempre se produce de forma intencional, ya que hay quienes pueden caer en declaraciones mal informadas por estar apelando a métodos y sistemas que no son tan efectivos como se los promociona. Ese hecho, a su vez, puede traer consecuencias sobre la reputación e incluso problemas legales.
Para Altus la transparencia es uno de los activos intangibles más importantes de este tiempo. Desde el punto de vista de LSQA, el siglo XXI no admite engaños ni lavarse las manos.
«Estamos en un tiempo en que convergen las oportunidades con las necesidades, hay un cambio de paradigma de cómo entendemos nuestra forma de estar en el mundo», aseguró Ignacio Guarnieri, director de LSQA. «En esta convergencia se ve una necesidad urgente de hacer frente al daño que la actividad humana ha generado en el planeta. Esta se cruza con la oportunidad de que quienes seamos adoptadores tempranos de medidas, no solo haremos lo correcto, sino que obtendremos beneficios de esas iniciativas. Ante esta convergencia de oportunidad y necesidad, Altus lo hace posible».
Altus cree y transforma en base a la fuerza del mercado; apuesta y confía en el rol de las organizaciones públicas y privadas, grandes y chicas, para cambiar la realidad. Y es allí donde está su vocación de servicio.