Columna de APPCU: Enroscados

Algunos promotores están demorando su inicio en el proyecto que sea, pese a tener la tierra, porque las dificultades se suceden y los jerarcas de la repartición que sea, tienen muchos frentes abiertos que afrontar.

Aníbal Durán; Anibal Duran; APPCU.
Aníbal Durán.

Esta gremial, los inversores y constructores de obra privada, que deben compenetrarse en elegir lugares donde invertir, armar un grupo inversor (o no necesariamente), pensar un proyecto inmobiliario, del tenor que éste sea, seleccionar un grupo de gente para construir la obra, ver aspectos financieros, situación del país y el contexto y hay más tópicos que considerar, está inmersa en varios temas a dilucidar que logren embarcarse en la actividad.

Lo expresado no es nuevo, sucede en el país, y los grupos de presión son cuantiosos, de un lado y de otro. Por supuesto que APPCU también constituye uno y claro está intentamos hacer oír nuestra palabra a las autoridades en el estamento que sea. Constituyen las reglas de juego y con las mismas hay que jugar.

A veces razono y no es de ahora, siempre ha sido así, que el gobernante de turno dé por descontado que el promotor inmobiliario, al margen del contexto circunstancial, va a invertir y eventualmente construir, por ejemplo, un edificio de propiedad horizontal. Esa ha sido una característica permanente de los promotores, que pese a una realidad que es hostil y muy burocrática, aunque no sea una constante, siempre están dispuestos a lanzarse al ruedo.

Lo puedo observar desde que APPCU nació a la luz pública próximos ya a los 36 años de existencia.

Pero sucede que algunos promotores están demorando su inicio en el proyecto que sea, pese a tener la tierra, porque las dificultades se suceden y los jerarcas de la repartición que sea, tienen muchos frentes abiertos que afrontar.

Días pasados concurrimos con el Presidente de la gremial, Cr Alfredo Kaplan, a la comisión de vivienda del senado para tratar el tema monoambientes y el proyecto de ley que presentó el senador Gustavo González donde como le expresamos en la citada comisión, tácitamente estaría eliminando los citados monoambientes.

No vamos a entrar ahora en tecnicismos explicitando el núcleo de la cosa, pero el proyecto apunta a que ¨”la vivienda habitable no será inferior en ningún caso a 35 metros cuadrados y que dicho mínimo será aplicable a las viviendas que tengan un dormitorio...”. Indudablemente el promotor que va a encarar una inversión y construcción va a diseñar (si es que puede hacerlo), una vivienda con un dormitorio...

Y mencionamos si es que puede hacerlo, porque el proyecto de un monoambiente es absolutamente residual y se apunta al mismo, cuando no hay posibilidad de diseñar una vivienda de un dormitorio, por ejemplo. Tan residual es que solamente el 9% de los proyectos que se presentan ante la Agencia Nacional de Vivienda, corresponde a esta categoría.

Y este tema que traemos a colación y que nada impide al senador González reflejarlo en un proyecto de ley, es uno de los tantos que sacan el foco de lo medular de un promotor privado, que es como fue dicho, dadas las condiciones, invertir y construir una obra privada.

APPCU

El otro día decíamos en la comisión de vivienda, que el contexto es aún más complicado porque están en pleno desarrollo las negociaciones por un nuevo convenio colectivo con el sindicato y habrá que esperar su dilucidación.

Distintas oficinas que tienen que ver con nuestro metier están complicadas, porque también está en curso la rendición de cuentas, y allí surgen reclamos de todas las partes y las medidas distorsivas del trabajo normal, empiezan a tallar.

Eso lidia con la burocracia ancestral (siempre agregamos “la mala burocracia...”), que también es una constante en el paisaje gubernamental, del color político que sea.

Con buen tino el Ministerio de Economía cursó un proyecto de ley al Parlamento, que busca agilizar trámites, eliminar algunos y sustancialmente para nosotros, instaura el silencio positivo esto es, si no se expide la autoridad en determinado tiempo se daría por aceptada la inquietud del usuario.

Lo extrapolamos a la construcción y específicamente a la vivienda, fue dicho, sería pavimentar en mucho el camino hacia la inversión.

Claro está, una vez aprobado el proyecto mencionado, si sucede, luego vendrán reglamentaciones del Poder Ejecutivo y todo ello demandará un prudencial tiempo.

Como decíamos en un editorial anterior, la verdad objetiva no es una contingencia que dependa de nuestro gusto o voluntad.

La verdad objetiva por el hecho de serlo, tiene títulos saneados para el unánime acatamiento.

Lo expresado apela a la misma...

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