BAGDAD Al menos 61 personas murieron ayer en una sangrienta ola de violencia en Irak que ha relegado a segundo plano el juicio del depuesto presidente Saddam Hussein, juzgado en Bagdad por una matanza de chiitas.
Estos ataques dan fe de la alarmante inseguridad que reina en el país mientras el primer ministro Nuri al-Maliki sigue sin lograr un consenso político para el nombramiento de los titulares de los ministerios de Defensa e Interior.
En una entrevista televisada, Maliki se ha declarado en favor de la cooperación de los países árabes para el restablecimiento de la seguridad en su país.
COCHES BOMBA. Bagdad fue escenario de varios atentados con coche bomba. Entre los más sangrientos figura un ataque contra un autobús de obreros, a 80 kilómetros al norte de la capital, que costó la vida a 14 personas e hirió a 17, según fuentes de la seguridad.
En Adhamiya, barrio sunita de Bagdad, 12 personas perdieron la vida tras la explosión de un coche bomba contra una patrulla policial.
También la jornada de ayer fue fatal para los periodistas apostados en Irak. El camarógrafo Paul Douglas, de 48 años, y su técnico de sonido, James Brolan, de 42, murieron en un ataque en Bagdad a una unidad militar a la que seguían, anunció la televisión CBS. Un oficial estadounidense y un intérprete iraquí también perdieron la vida, en tanto que la corresponsal Kimberly Dozier, de 39 años, resultaba herida gravemente.
También en la víspera, el presidente estadounidense George W. Bush rindió homenaje a los soldados norteamericanos muertos en combate "por la libertad" y en la "guerra contra el terrorismo" en Irak y en Afganistán durante una ceremonia en el cementerio nacional de Arlington.
En Basora, capital meridional de Irak, dos soldados británicos perdieron la vida y otros dos resultaron heridos por la explosión de un artefacto al paso de su vehículo el domingo, informó el ministerio británico de Defensa en Londres.
En total, 113 soldados británicos han muerto desde la invasión de marzo de 2003 de Irak, donde cerca de 8.000 militares siguen desplegados.
SADDAM. El estallido de violencia coincide con una nueva audiencia del juicio de Saddam y de siete de sus lugartenientes por la masacre de 148 chiitas tras un intento de asesinato del ex jefe de Estado en Dujail, al norte de Bagdad, en 1982. El proceso continuará hoy.
Los testigos declararon a favor de Saddam Hussein, de su hermanastro Barzan Al Tikriti y del presidente del tribunal revolucionario del antiguo régimen que condenó a muerte a los 148 aldeanos chiitas. AFP