Violencia en El Cairo en pleno juicio al ex presidente Mubarak

Enfrentamientos. Hubo disturbios adentro y afuera de sala de audiencias

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La tercera audiencia del juicio del ex presidente de Egipto Hosni Mubarak, depuesto el 11 de febrero pasado por una rebelión popular, transcurrió ayer en El Cairo en medio de incidentes tanto dentro como fuera de la sala de audiencias.

Mubarak, de 83 años, compareció en una camilla, al igual que el 3 y 15 de agosto pasado, ante el tribunal que lo juzga por corrupción y asesinatos.

Según sus médicos, el expresidente sufre de problemas cardíacos y depresión que no le permiten acudir a la audiencia en otras condiciones.

La audiencia de ayer, contrariamente a las precedentes, no fue transmitida en directo por la televisión, que sin embargo difundió la llegada de Mubarak en ambulancia y los incidentes que se produjeron en los alrededores de la escuela de Policía donde se reúne el tribunal.

Batalla campal. Los incidentes entre partidarios y adversarios del exrais dejaron una docena de heridos y la Policía detuvo a unas 20 personas, indicó la agencia oficial MENA.

Manifestantes favorables al exmandatario gritaban "¡No te abandonamos!", enfrentándose a sus adversarios, quienes pedían un castigo ejemplar para el presidente depuesto.

"¡Castigo! ¡Castigo! ¡Mataron a nuestros hijos a balazos", gritaban los opositores a Mubarak.

En la sala de audiencias, donde el clima era tenso, casi explosivo, se registró un serio altercado entre familiares de las víctimas de la represión y un abogado de la defensa que les mostró una foto de Mubarak.

El responsable de los servicios de comunicación de las fuerzas antidisturbios, Hussein Said Mursi, declaró que había escuchado a jerarcas mencionar el uso de armas automáticas contra los manifestantes.

"Escuché a oficiales decir que se habían utilizado esas armas", dijo Mursi.

En sesiones anteriores ambas partes ya se habían enfrentado y lanzado piedras mutuamente.

Esta audiencia estaba dedicada a determinar las responsabilidades en la muerte de cientos de manifestantes durante la revuelta que duró 18 días en enero y febrero, la que condujo a la renuncia de Mubarak el 11 de este último mes.

El objetivo de la comparecencia de los testigos es determinar si la orden de disparar contra los manifestantes durante los disturbios fue dada o no por el exhombre fuerte del régimen.

La represión de la revuelta social provocó 850 muertos, según las cifras oficiales. Mubarak debería responder por todas ellas de comprobarse su implicancia en los ataques.

Si es hallado culpable, Mubarak podría ser condenado a la pena capital.

El juicio. El proceso contra el exmandatario entró en una nueva fase, con el inicio de las audiciones a los testigos para determinar su responsabilidad.

Mubarak es el primer dirigente de Medio Oriente y el Norte de África que comparece ante la Justicia desde el inicio de la "primavera árabe" en diciembre pasado en Túnez.

Además de estos crímenes, Mubarak también enfrenta cargos de corrupción por presuntas ventas de gas egipcio a Israel a precios inferiores a los del mercado internacional.

El juez decidió además que el exrais y su exministro del Interior, Habib el Adli, sean juzgados en un mismo y único proceso judicial, como pedían los abogados de familiares de las víctimas.

Los hijos del expresidente, Gamal y Alaa, también comparecen junto a Mubarak, acusados de corrupción, al igual que el empresario Husein Salem, cercano al expresidente y juzgado en ausencia.

Cuatro policías estaban citados al estrado para atestiguar contra Mubarak y sus oficiales de seguridad de mayor rango.

La presencia del exlíder en el banquillo de los acusados, rodeado de rejas, sorprendió a la opinión egipcia y al resto del mundo al iniciarse el juicio a principios de agosto, en su primera aparición pública desde su salida del poder.

La imagen de Mubarak acostado en una camilla tras las rejas en el banquillo de los acusados había cautivado al mundo árabe, donde muchos saludaron al proceso como "una gran lección" para "quienes se mantienen en sus cargos". Ahora esperan la resolución que la justicia tome.

"Este día se transformó en algo que parece un sueño, pues nadie imaginaba que un autócrata pudiera terminar tras de las rejas", había afirmado el diario palestino Al Quds.

En el banquillo

Hosni Mubarak

Al exmandatario egipcio lo acusa de conspirar con el ministro del Interior, Habib el Adli, y funcionarios de la Policía para reprimir a los manifestantes. Por estos hechos murieron 850 personas y unas 6.000 resultaron heridas. También se lo acusa de dilapidar fondos públicos en un contrato de gas natural con Israel. Enfrenta cargos por permitir que el exjefe de Inteligencia, Husein Salem, adquiriera grandes extensiones turísticas en la región del Sinaí. Por último, se lo acusa de usar su posición para asegurar riqueza y privilegios para sí mismo, incluyendo propiedades valuadas en US$ 6,7 millones.

Habib el Adli

El exministro de Interior ya fue sentenciado a doce años en prisión por enriquecimiento ilegítimo y lavado.

Husein Salem

El exjefe de Inteligencia está acusado de fraude, cohecho, estafa y corrupción en transacciones económicas internacionales. En España se le ha abierto una causa por blanqueo de capitales. Está hospitalizado en este país.

Gamal y Alaa Mubarak

Ambos hijos del depuesto presidente son acusados de autorizar también la represión a los manifestantes. Asimismo, enfrentan cargos de abuso de poder y enriquecimiento ilícito. Tanto Gamal, quien se perfilaba como candidato a la Presidencia, y Alaa ocuparon altos cargos en el partido gobernante de Egipto.

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