Beirut - Cerca de un millón de libaneses tomaron hoy el centro de Beirut y miles de ellos han bloqueado todos los accesos al Palacio de Gobierno, en cuyo interior se encuentra el primer ministro, Fuad Siniora, junto a todos los miembros de su gabinete.
Siniora y un grupo de ministros seguían desde la sede del Gobierno, cerca de la céntrica plaza Riad al Solh, la protesta convocada por la oposición pro siria para exigir la caída del gabinete, acusado por sus opositores de "incapaz, corrupto y pro occidental".
Los manifestantes han instalado tiendas de campaña en tres calles que dan acceso a ese edificio, mientras que otros se han sentado en el suelo en las callejuelas que conducen a la sede gubernamental para bloquearla. Grupos de personas repartieron sillas, colchones y alimentos para los manifestantes que tienen intención de pasar la noche en la zona.
Las personas que acudieron a la manifestación fueron 800.000 según la Policía y más de un millón de acuerdo con los datos proporcionados por los dirigentes de Hezbollah. Un número que representa cerca de un cuarto de la población libanesa, estimada en 3.826.000 personas en el año 2005.
Los manifestantes respondieron a un llamamiento realizado por los líderes de la oposición, dirigida por el líder del grupo chií Hezbollah, el jeque Hasan Nasralá, y el dirigente de la Corriente Patriótica Libre, el general cristiano Michel Aoun.
Los manifestantes coreaban lemas como "Siniora fuera", "No queremos el gobierno de (Jeffrey) Fetlman (el embajador norteamericano), "Siniora guarda tus papeles y nos aliviarás y aliviarás al país" o "Ganamos en 34 días la guerra al Ejército más poderoso de la región, podremos hacer caer el gobierno en 33 minutos".
"Nos quedaremos el tiempo necesario, una semana, dos o lo que sea necesario hasta la caída del gobierno", dijo a la agencia de noticias EFE el diputado de Hezbollah Nauar Sahli.
"Las Fuerzas del 14 de Marzo (coalición anti siria) aseguran que reúnen un millón de personas en la Plaza de los Mártires. Nosotros llenamos ésa misma plaza, la de Riad el Solh y las calles adyacentes", dijo Sahli.
"Sólo puedo decir que hay dos o tres veces más gente que las que reúnen ellos y hasta ahora hay algunas personas que no han podido llegar y continúan bloqueadas en las rutas", agregó.
"Que digan que son sirios o iraníes. Son todos libaneses", recalcó.
Líbano atraviesa una grave crisis política y constitucional, agravada por la dimisión de seis ministros pro sirios -entre ellos cinco de los grupos chiíes Amal y Hezbollah- y el asesinato el pasado 21 de noviembre del ministro de Industria, Pierre Gemayel, la sexta personalidad anti-siria asesinada desde octubre de 2004.
La mayoría parlamentaria apoya la creación de un tribunal especial para investigar esos asesinatos, objetivo que también la oposición dice tener aunque pone una serie de obstáculos.
Se acusa a Siria de estos asesinatos, pero las autoridades de Damasco lo niegan y aseguran que no permitirán que sus ciudadanos sean juzgados por ese tribunal.
"El gobierno resistirá", declaró anoche Fuad Siniora y acusó a los opositores de tratar de hacer volver el país a la "tutela", en alusión a la vecina Siria, que retiró sus soldados y agentes del Líbano en abril de 2005 tras tres décadas de presencia.
EFE