El presidente egipcio, Hosni Mubarak, instó a los cristianos y musulmanes a unirse frente al terrorismo, tras un atentado en la madrugada del sábado contra los coptos de Egipto, primera comunidad cristiana de Oriente Medio, que dejó 21 muertos.
Por su lado, el papa Benedicto XVI pidió el sábado a los dirigentes del mundo que defiendan a los cristianos contra los abusos y las intolerancias religiosas en la misa del primer día del año que celebró en la Basílica San Pedro.
El ataque se produjo durante la noche de Año Nuevo, delante de la iglesia de los Santos (al Qidisin) en Alejandría, la gran ciudad del norte de Egipto, hacia las doce y media de la noche, cuando los fieles salían del edificio.
La explosión causó 21 muertos y 43 heridos, según el portavoz del ministerio de la Salud, Abderrahman Chahine, citado por la agencia oficial Mena.
Según el ministerio del Interior egipcio, el atentado habría sido cometido por un kamikaze.
Por su lado, un testigo aseguró a la cadena privada On-TV haber visto un automóvil verde de marca Skoda llegar ante la iglesia a las 00H20.
El coche estacionó y de él salieron unos hombres y poco después se produjo la explosión, indicó el testigo.
Mubarak, citado por la agencia oficial Mena, llamó "a los hijos de Egipto -coptos y musulmanes- a hacer bloque frente a las fuerzas del terrorismo y a los que quieren atentar contra la seguridad de la patria, su estabilidad y la unidad de sus hijos".
El sábado por la mañana, decenas de cristianos encolerizados se manifestaban delante de la iglesia.
"¿Dónde está el gobierno?", preguntaban los fieles.
"¡Por nuestra alma, por nuestra sangre, nos sacrificamos por ti, oh cruz!", gritaban.
Delante de la iglesia, un bolso negro destrozado de una víctima y ropa seguían en el suelo, horas después del atentado.
"Si el obispo termina la misa dos minutos antes, el baño de sangre habría sido peor", señaló a la AFP desde el hospital Nermine Nabil, herida en la explosión.
Pero lo que más preocupa a este joven madre de familia son "los servicios de seguridad que no hacen nada y que dejaron que el coche se aparcara delante de la iglesia, pese a la prohibición firme de las autoridades", después de las amenazas de Al Qaida.
El atentado, no reivindicado, se produce dos meses después de que un grupo próximo a la rama iraquí de Al Qaida, amenazara a los coptos de Egipto.
Este grupo reivindicó el asalto el 31 de octubre a la catedral siríaca católica de Bagdad, en el que murieron 46 civiles, entre ellos dos sacerdotes, además de siete miembros de la fuerza pública y los cinco asaltantes.
También amenazó con atacar a los coptos de Egipto si su iglesia no liberaba a dos cristianas que, según dijo, están "encarceladas en monasterios" por haberse convertido al islam.
Las dos mujeres que menciona el Estado Islámico de Irak son Camilia Chehata y Wafa Constantine, esposas de dos sacerdotes coptos, cuya supuesta conversión al islam provocó una polémica en Egipto.
Refaa al Tahtaui, portavoz de al Azhar, la gran institución de difusión del islam sunita con sede en El Cairo, intervino en la televisión pública para denunciar un atentado que según él ataca "la unidad nacional egipcia", y llamó a la calma a cristianos y musulmanes.
Según las estimaciones, los coptos, la mayor comunidad cristiana de Oriente Medio, representan entre 6 y 10% de la población de Egipto, de un total de 80 millones de habitantes.
AFP