EFE, AFP
Rusia aún lidia con las consecuencias de la crisis interna desatada por la rebelión armada. Por un lado, reina la información contradictoria sobre el supuesto arresto del vicejefe de las tropas rusas en Ucrania; por otro, Kiev aprovecha el caos reinante en el país vecino para avanzar en el este y sureste.
Serguéi Surovikin, uno de los pocos mandos militares rusos alabados por el jefe del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, desapareció del espacio público desde el sábado pasado, lo que generó sospechas sobre una posible purga en las Fuerzas Armadas. Sin embargo, Veronika Surovíkina, hija del general, aseguró ayer al canal de Telegram Baza que mantiene contacto con su padre y que “no ha pasado nada”.
“Todos (los mandos) están en sus puestos de trabajo”, indicó. La noche anterior, el diario ruso The Moscow Times, que citó dos fuentes cercanas al Ministerio de Defensa ruso, afirmó que el general había sido detenido por presuntos vínculos con la sublevación.
El medio de investigación ruso Vazhnie Istorii aseguró ayer, citando fuentes propias en el Estado Mayor del Ejército ruso y los servicios de seguridad, que Surovikin “fue interrogado” y liberado posteriormente. El Kremlin, que el miércoles calificó de “especulación” las publicaciones de que el militar estuviera al tanto del motín de los wagneritas, no aportó claridad sobre el paradero del alto mando militar.
“No, lamentablemente no (puedo comentarlo). Les recomiendo dirigirse al Ministerio de Defensa”, dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.
En tanto, el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, advirtió ayer que un debilitamiento de Vladimir Putin representa un “riesgo mayor”. “Hasta ahora veíamos a Rusia como una amenaza porque era una gran fuerza, y una fuerza que fue usada en Ucrania. Ahora tenemos que ver a Rusia como un riesgo, a raíz de la inestabilidad interna”, dijo Borrell al llegar a una cumbre en Bruselas.
Las perspectivas de mediación son escasas en estos momentos. No obstante, el cardenal italiano, Matteo Zuppi, se reunió ayer con el patriarca ortodoxo ruso, Cirilo. “Las Iglesias pueden servir a la causa de la paz y la justicia con esfuerzos conjuntos”, aseveró el jerarca ruso.
Zuppi llegó el pasado martes a Moscú. Ya se reunió con el asesor de la Presidencia rusa para Asuntos Internacionales, Yuri Ushakov, y la comisionada presidencial para los Derechos del Niño en Rusia, María Lvova-Belova, sobre la que pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI).
En el frente de batalla
En cuanto al territorio, la viceministra de Defensa de Ucrania, Hanna Maliar, informó ayer de nuevos avances de sus tropas de más de 1 kilómetro en tres zonas distintas de del este y el sur, y aseguró que las fuerzas ucranianas están provocando pérdidas sustanciales al Ejército ruso.
“La operación ofensiva de nuestras Fuerzas Armadas continúa en las direcciones de Melitópol, Berdiansk y Bajmut”, escribió Maliar en su cuenta de Telegram. La viceministra anunció un avance ucraniano “de 1.300 metros en dirección a Berdiansk”, un puerto del Mar de Azov ocupado por Rusia.
También en el sur, Maliar explicó que las fuerzas de Kiev han logrado consolidar las posiciones conquistadas en los últimos días en el eje Rivnopil-Volodine, donde “infligen graves pérdidas al enemigo”.
Estas dos localidades se encuentran en la parte suroccidental de la provincia de Donetsk, cerca de la frontera administrativa con la vecina Zaporiyia. Desde esta zona las fuerzas ucranianas intentan empujar a las tropas ocupantes rusas hacia el sur.