WASHINGTON | AP Y LA NACIÓN / GDA
Todos los organismos de seguridad de EE.UU. se han sumergido en los servicios de redes sociales de la internet, registrándose con nombres y datos falsos para comunicarse con gente sospechosa y buscar información de actividades ilegales.
Esta información, contenida en un documento interno del Departamento de Justicia, pone sobre el tapete una cantidad de posibles conflictos entre el derecho a la privacidad y la lucha contra la delincuencia. Cuando incorpore un nuevo "amigo" a su lista, tenga en cuenta que ese "amigo" podría ser el FBI.
El documento, obtenido por la Electronic Frontier Foundation de San Francisco invocando la ley de libertad de información, deja en claro que los agentes de las fuerzas de seguridad se conectan con las redes sociales e intercambian mensajes con sospechosos, con amigos o parientes de estos, y revisan información privada, incluidos comentarios de la gente, fotos y videos.
Pasquale Manfredi, uno de los capos más buscados de la ´Ndrangheta (mafia calabresa), cayó preso semanas atrás justamente traicionado por su pasión por Facebook, red a la que le encantaba conectarse con el nombre "Scarface", el traficante de cocaína interpretado por Al Pacino en el famoso film de Brian De Palma. Siguiendo las huellas informáticas de Scarface fue que la policía italiana logró capturar a Manfredi.
Maxi Sopo estaba pasándola tan bien en México que colocó mensajes en Facebook para compartirlo con sus amigos. Pero también estaba atento un fiscal en Seattle, donde Sopo está acusado de fraude bancario. El fiscal lo rastreó a través de su lista de "amigos", encontró su dirección y le informó a las autoridades mexicanas, que lo arrestaron. Ahora, en lugar de disfrutar de piñas coladas, Sopo aguarda su extradición.
Para los agentes de seguridad en EE.UU. la incursión en la red tiene varios usos: les permite, por ejemplo, ver si lo que un sospechoso dice allí coincide con lo que le dijo a la policía. Los mensajes de Twitter son particularmente delatores, ya que tienden a revelar el lugar donde se encontraba una persona a determinada hora. Fotos de una jornada de compras excesivas pueden alimentar las sospechas de que una persona estuvo involucrada en un robo.
Los organismos de seguridad nacionales, estatales y municipales coordinan sus incursiones en la red con el servicio secreto, el FBI y otras dependencias para evitar conflictos.
Las redes sociales contienen una cantidad de información personal, incluidas fotos, videos y audio, que pueden suministrar datos importantes en una investigación de un delito. El documento del Departamento de Justicia dice que los portales como Facebook, Twitter, MySpace, LinkedIn y similares son de gran valor para las investigaciones, pero "no habla de ningún mecanismo que garantice que el gobierno los usa en forma responsable", sostuvo Marcia Hoffman, abogada de la Electronic Frontier Foundation.
Funcionarios del Departamento de Justicia afirman que las incursiones en internet están regidas por ciertas normas, pero no dicen cuáles son.
No hace mucho, una mujer de Misurí, que se hizo pasar por un adolescente para coquetear con una niña, fue enjuiciada por usar una cuenta en MySpace con datos falsos para hostigar a otra persona. Eso es básicamente lo mismo que están haciendo las autoridades ahora, pero con diferentes motivos.
Casi todos los portales estipulan que el usuario no puede difundir datos ni información falsa. Un ex fiscal especializado en temas de la internet, Marc Zwillinger, considera que los investigadores tienen derecho a actuar en forma encubierta en la internet, del mismo modo que lo hacen en el mundo real, incluso si violan las normas de los portales. Pero que hay un límite para todo.