Tras el calor, llegan violentas tormentas

| El observatorio nacional Météo-France ha declarado el estado de alarma en 33 departamentos; podría haber evacuados

PARIS | EFE

En espera de la cifra oficial de víctimas por la ola de calor en Francia, que podría superar los 5.000 muertos, las violentas tormentas previstas para las próximas horas han obligado a activar el estado de alerta, en especial en el sureste país.

Tras anunciar que "la situación provocada por la canícula está controlada", el ministro de Sanidad, Jean-Francois Mattei, reconoció que el balance definitivo "se situará por encima" de los 3.000 muertos, pero aseguró "desconocer completamente" la cifra de 5.000 víctimas mortales a la que aludía ayer "Le Journal du Dimanche".

El semanario asegura que esa es "la estimación que circula en el Ministerio de Salud" y que las cifras "son todavía más elevadas", tal y como habían avanzado varios sindicatos médicos, en especial de servicios de urgencias.

En cualquier caso, y a la espera de que la próxima semana salgan los datos oficiales, Mattei anunció que la "situación no sólo se ha normalizado, sino que está controlada, aunque la alerta sanitaria continúa" por precaución.

El ministro justificó el mantenimiento del dispositivo por tres razones: un "posible aumento de las temperaturas la próxima semana", "efectos retardados de la crisis en muchos organismos frágiles" y "las modalidades del retorno a casa desde el hospital", en alusión a los ancianos, principales víctimas de la canícula que ha asolado el país en los primeros once días de agosto.

NUEVA AMENAZA. Superada ya la mortífera ola de calor, Francia se enfrenta ahora a un nuevo fenómeno meteorológico que amenaza con causar serios problemas: las violentas tormentas que se ciernen sobre el sureste del país y que han obligado al observatorio nacional Météo-France a declarar el estado de alarma en 33 departamentos.

La alarma "naranja" (de nivel tres sobre un máximo de cuatro) se ha activado en las regiones de Midi Pyrénées, Rhone-Alpes, Auvergne, France-Comté y Languedoc-Rousillon, así como en los departamentos de Bouches-du-Rhone y Vaucluse, también en el sur y donde se esperan las lluvias más fuertes.

Además está previsto que las tormentas afecten al departamento alsaciano de Haut-Rhin (este) y al de Saone-et-Loire (centro), mientras que el viento azotará con virulencia, en ráfagas de 80 kilómetros por hora, la capital y la región parisina.

En julio pasado, las tormentas registradas en el suroeste del país causaron la muerte de al menos seis personas, así como heridas graves a más de una decena y leves a medio centenar, además de originar cuantiosos daños temporales y obligar a la evacuación de más de 2.000 personas.

En esta ocasión, Méteo-France advierte de que las violentas tormentas irán acompañadas de fuertes acumulaciones de lluvia (de 50 a 80 milímetros en menos de una hora), granizo y una fortísima actividad eléctrica, con vientos de entre 100 y 120 kilómetros por hora.

Météo-France advirtió que las tormentas previstas "son susceptibles de provocar daños importantes y que vidas y bienes pueden ser puestos en peligro".

La población de las regiones afectadas ha sido alertada para evitar paseos en el bosque y la montaña, no situarse bajo los árboles, no usar el teléfono móvil o aparatos eléctricos y advertir inmediatamente de cualquier foco de incendio.

EN ESPAA. Después de la ola de calor que se prolongó semanas, ayer cayeron lluvias torrenciales en el norte y el este de España, que abatieron árboles, dañaron tejados e interrumpieron los servicios ferroviarios. La televisión española mostró cómo corrían los torrentes por las calles de Barcelona y otras áreas del noreste de las regiones de Cataluña y Valencia.

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