Wellington Menezes de Oliveira, de 23 años, entró ayer a los gritos a su vieja escuela primaria de Río de Janeiro diciendo que dictaría una clase. Luego ingresó a una de las aulas y asesinó a 12 personas -doce eran niñas de entre 12 y 14 años-.
En las últimas horas se difundieron imágenes de las cámaras de seguridad de la escuela donde muestran a Menezes mientras carga su arma y a varios niños que salen corriendo por los pasillos, informó hoy el diario O Dia de Brasil.
El joven, además, hirió de bala -a algunos en el tórax y a otros en la cabeza- a 10 niños y 2 niñas. Tras la masacre, y luego que un agente le pegase un tiro, el asesino se quitó la vida.
Oliveira era el hijo adoptivo de una familia de más de cinco hermanos. Hasta hace poco más de un año vivía en la calle Jequitinhonha, en la localidad de Realengo, a menos de un kilómetro de la Escuela Municipal Tassso da Silveira, contra la que atentó ayer y de la cual fue alumno.
La jefa de la Policía Civil de Río de Janeiro, Martha Rocha, informó que no tenía antecedentes penales. Una de sus hermanastras, Roseline, que sostuvo que "él se había hecho musulmán", dijo que la última vez que lo vio tenía "una barba muy larga". Relató que luego lo invitó a almorzar, pero él no aceptó.
"Él vivía en internet, no tenía amigos, era muy extraño y reservado", agregó. Wellington trabajaba como auxiliar de depósito en una empresa de alimentos, pero en agosto de 2010 fue despedido. "Él transmitía ser una persona introvertida, callada. Recuerdo que durante una dinámica de grupos él no interactuaba. Tenía características de una persona tímida", dice el gerente de esa empresa, que no quiso ser identificado.
"Se mostraba aislado, pero nunca como una persona peligrosa", añadió. Según sus vecinos, que conocían a toda su familia, Wellington era muy retraído y acostumbraba estar solo. Y precisaron que quedó muy afectado luego que su madre adoptiva muriera de un infarto. Elda Lira, de 55 años, declaró que la vecindad está impactada. "Nosotros siempre tuvimos un relacionamiento óptimo con su familia, pero él era muy solitario", señaló.
La periodista Karen Mendes, de 31 años, conoció a Wellington cuando era niño. Según ella, el asesino tenía "dificultades para comprender algunas cosas", aunque sostuvo que la masacre fue "toda una sorpresa". Según las informaciones policiales Wellington llevaba dos armas con cargador con capacidad para efectuar seis disparos por vez. Un ex alumno de la escuela de la masacre, que fue compañero del asesino, dijo: "No parecía violento, solo era callado, De todos modos, todos lo hallábamos extraño".
Según informa O Globo hoy, viejos compañeros de clase de Menezes explicaron que el tirador sufrió mucho en la escuela por el "bullying" que realizaban otros niños contra él. En el aula, Menezes sufría intimidaciones constantemente.
Bruno Linares, que compartió clases con Menezes, dijo que "estaba loco. Te dabas cuenta en clase que tenía algún tipo de disturbio".
Linares además protagonizó un incidente con Menezes que ahora se le marcó en la memoria. "Le pegué en las costillas y le dije: La gente te tiene miedo porque un día vas a matar a mucha gente". (O Globo/GDA)