Líderes de la protestas cancelaron una manifestación este martes luego que sus partidarios fueron rodeados por tropas del gobierno. Después de varias semanas de bloqueos a la oficina del Primer Ministro y dos días de disturbios en los cuales igual número de personas resultaron muertas y más de 100 salieron heridas, los manifestantes volvieron a casa en paz, algunos con lágrimas. No obstante, es probable que persistan tanto el resentimiento como la ira de las bases populares. "Quienquiera que gane o pierda esta ronda, el estancamiento y la tensión persistirían", dijo Thongchai Winichakul, especialista en estudios del sureste asiático por la Universidad de Wisconsin-Madison. Los camisas rojas atrajeron su fuerza de las regiones del norte y el noreste de Tailandia. Muchos son agricultores y pequeños empresarios que se presentan a sí mismos como quienes combaten a una elite, que si bien no fue elegida por la vía popular, goza de influencia; el poder judicial, las fuerzas armadas y los asesores del Rey Bhumibol Aduyadej, los apoyan. The New York Times