Nueva DELHI | Socorristas enfrentaban ayer lluvias torrenciales y deslizamientos de terreno para tratar de ayudar a las víctimas del sismo que afectó al noreste de la India y los países vecinos de la cadena del Himalaya, dejando al menos a 63 personas muertas.
El epicentro del sismo de magnitud 6,9 se situó en una región recóndita en la frontera entre el estado indio de Sikkim y Nepal.
Según los socorristas, el balance de 48 muertos en India, 7 en Tíbet y 8 en Nepal podría aumentar en las próximas horas.
Se registraron temblores a una distancia de más de 1.000 kilómetros al oeste, en la capital india, Nueva Delhi, y al este, en Bangladesh.
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En Nepal, la policía indicó que un motociclista y su hija de ocho años figuraban entre los tres muertos aplastados por el derrumbe de un muro de la embajada británica en Katmandú, 270 km al oeste del epicentro.
Otras tres personas murieron al este de Nepal, declaró un portavoz de la policía, Binod Singh.
Según el responsable de los servicios de urgencia de Gangtok, capital de Sikkim, G. Anandan, 31 personas murieron en los derrumbes de inmuebles y en deslizamientos de terreno, y "el balance podría aumentar".
Al menos 60 personas resultaron heridas por avalanchas de lodo y derrumbes en Gangtok, donde miles de habitantes pernoctaron en las calles después de dos réplicas que provocaron pánico.
El sismo provocó el corte de la energía eléctrica en Gangtok y en buena parte de Sikkim. Los cortes de líneas telefónicas y la saturación de las redes de telefonía móvil entorpecieron la organización de las tareas. AFP