Se filtraron documentos secretos de Afganistán

Militares. Informes prueban errores en guerra y ayuda al talibán de parte de Pakistán

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WASHINGTON | AFP, AP Y EL PAÍS DE MADRID

La divulgación de 91.000 registros militares estadounidenses secretos sobre la guerra de Afganistán desvela errores en el manejo del conflicto y da más argumentos a sus detractores. EE.UU. advirtió que ahora sus militares corren más riesgos.

Como en 1971, una filtración de documentos militares secretos a la prensa podría agudizar las dudas entre la opinión pública de Estados Unidos y Europa sobre la necesidad del conflicto en Afganistán.

Estos documentos, según los tres medios de comunicación que los analizaron durante varias semanas, ilustran muy detalladamente la acumulación de errores cometidos en Afganistán entre enero de 2004 y diciembre de 2009: muertes de civiles en acciones militares, acciones secretas para la caza de insurgentes, fracasos sucesivos de los aviones sin tripulación y, lo que fue destacado como más grave de todo, permanentes cruces de información -incluso colaboración, según algunas interpretaciones- entre los servicios secretos paquistaníes y los dirigentes talibanes.

"Estos papeles muestran un mosaico detallado sobre por qué, después de que EE.UU. se ha gastado casi 300.000 millones de dólares en la guerra de Afganistán, los talibanes son más fuertes que nunca", afirma The New York Times, uno de los diarios a los que el sitio web Wikileaks entregó el material.

El mismo periódico advierte, sin embargo, que "este es claramente un archivo incompleto de la guerra" y que "faltan referencias a algunos episodios esenciales".

El diario británico The Guardian, otro con acceso a los documentos (el tercero es el alemán Der Spiegel), afirma que son esencialmente comunicaciones desde el frente sobre operaciones realizadas, que están en marcha o ya ejecutadas.

"Estados Unidos condena firmemente la publicación de información clasificada por parte de personas y organizaciones que podrían poner las vidas de estadounidenses y de nuestros aliados en riesgo, y amenazan nuestra seguridad nacional", dijo el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, James Jones, en un comunicado. Los medios de comunicación implicados aseguran, no obstante, que estudiaron los textos para garantizar que no publicaban nada en contra de la seguridad. El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anunció que investigan el origen de la filtración.

Desde Afganistán el presidente Hamid Karzai valoró la información difundida como una comprobación de lo que sostiene desde hace tiempo: "Los documentos apoyan claramente y verifican la posición de siempre de Afganistán de que una victoria ante el terrorismo no viene con el combate en aldeas afganas, sino al atacar sus refugios y recursos financieros e ideológicos a lo largo de las fronteras", afirmó en un comunicado.

Desde la perspectiva de The New York Times, lo más relevante de los documentos es la revelación de que el servicio secreto paquistaní (ISI), o parte de él, trabaja para los talibanes, al mismo tiempo que colabora oficialmente con los norteamericanos y la OTAN.

Aunque el periódico reconoce que no pudo confirmar esto por fuentes independientes, sí da credibilidad a los datos sobre varias reuniones secretas mantenidas por agentes del ISI con mandos talibanes para planificar ataques contra la propia OTAN.

El gobierno de Pakistán tildó estas denuncias como "fuera de lugar, parcializadas y contrarias a lo que ocurre realmente en el terreno". En un comunicado expresó que "la gente de Pakistán y sus fuerzas de seguridad, incluida la ISI, han hecho sacrificios enormes en contra de los milicianos y el terrorismo".

Otras fuentes consultadas por The New York Times consideran lo revelado, sin embargo, como "consecuente con lo que se sabe por diversas fuentes de inteligencia". Y ese es, probablemente, el mayor valor de estos documentos: que dejan en manos del público lo que sólo sabía el gobierno de EE.UU.

PERSPECTIVAS. Aunque seguramente esta filtración traerá consecuencias, no parece que alcance para desbaratar los planes de Obama en Afganistán porque la información que contiene llega hasta 2009, cuando el presidente anunció una nueva estrategia para esa guerra.

Pero igualmente puede generar inconvenientes en varios frentes. Primeramente, en el grado de cohesión que hay en el Pentágono sobre Afganistán: el mismo Gibbs admitió que la filtración de más de 90.000 informes es algo "alarmante".

Segundo, porque los textos dan la razón al gobierno de Afganistán en sus planteos sobre el rol incierto que juega Pakistán en el conflicto.

Y, tercero, porque los papeles son como un parlante que deja al descubierto las denuncias de atrocidades de la guerra; aunque ya se conocían las continuas pérdidas de vidas inocentes en las acciones de la OTAN, ahora se ve que son muchas más que las que se creía, lo que seguramente debilitará la causa por la que se combate.

En 1971 se filtró un informe sobre la guerra de Vietnam que precipitó la renuncia de Nixon

"Los papeles del Pentágono" es el nombre de un caso de 1971 que se erige como antecedente de lo que acaba de suceder con la información de Afganistán. En ese momento The New York Times sacó a la luz parte de un documento secreto del Departamento de Defensa de 7.000 páginas con información militar y política de la guerra de Vietnam entre 1945 y 1967.

El informe había sido encargado en 1967 por el entonces secretario de Defensa Robert McNamara.

El ex marine Daniel Ellsberg, analista que participó en la investigación, decidió hacerlo público porque afirmaba que esa guerra era tan "injusta" como imposible de ganar, y porque confiaba en que el apoyo popular disminuiría al conocerse "el comportamiento inconstitucional de varios presidentes", según afirmó recientemente. La divulgación no sólo dejó en evidencia el discurso oficial sobre la guerra, sino que acabó precipitando, a la larga, la dimisión del presidente Richard Nixon.

El documento comenzó a ser publicado el 13 de junio y no dio una buena imagen de la Administración de Lyndon Johnson ni de la de sus antecesores Henry Truman, Dwight Eisenhower y John F. Kennedy. La Casa Blanca trató de impedir su difusión y demandó al diario, en lo que fue el primer intento de un gobierno norteamericano por restringir una publicación. Finalmente, el Tribunal Supremo dio la razón al Times, y Nixon creó un grupo clandestino para averiguar quién era el responsable de la filtración. Los integrantes de ese grupo, "Los Fontaneros de la Casa Blanca", acabaron implicados en el caso Watergate, el escándalo de espionaje político que provocó su dimisión.

Ellsberg, quien dio la información, se entregó y fue acusado de robo, conspiración y espionaje. Sin embargo, sus cargos fueron desestimados ante los abusos cometidos por las autoridades en busca de información para desacreditarlo. Tardó un año y varios meses en fotocopiar y difundir las 7.000 hojas. Hoy, dijo al Times, hubiera sido más fácil: "Lo habría escaneado y colgado en Internet". EL PAÍS DE MADRID

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