París - El aspirante conservador a la presidencia de Francia, Nicholas Sarkozy, favorito según los sondeos, abandonó ayer su cargo de ministro de Interior, a menos de cuatro semanas de las elecciones, en abril y mayo, para consagrarse por entero a la campaña y ser un candidato "libre".
Ayer, antes de la ceremonia de traspaso de poderes, Sarkozy fue recibido por el presidente, Jacques Chirac, y el primer ministro, Dominique de Villepin.
En estos días, ambos responsables anunciaron que el 22 de abril, fecha de la primera vuelta, votarán por Sarkozy, candidato de la UMP, partido al que los tres pertenecen, aunque sus relaciones con el ex ministro de Interior no son precisamente idílicas.
Sarkozy, que dirigió el ministerio de 2002 a 2004 y de 2005 hasta este lunes, se felicita por haber reducido las cifras de la delincuencia y dado más seguridad a los franceses.
Con respecto a la inmigración, otro de sus caballos de batalla, Sarkozy aumentó el número de expulsiones de clandestinos (24.000 en 2006) e impulsó una ley para limitar, controlar y filtrar a los inmigrantes.
El momento más difícil de su gestión fue sin duda la ola de violencia en los barrios periféricos de París y otras ciudades francesas, en noviembre de 2005. En aquel momento, Sarkozy llamó "escoria" a los habitantes de estos suburbios, donde no es bien recibido hasta hoy y no hará campaña.
Según encuestas, si las elecciones presidenciales francesas se celebraran hoy, Sarkozy obtendría un 26% de los votos en la primera vuelta, seguido de la socialista Segolene Royal, con 25% y del candidato de centro, Franois Bayrou, con 22%. Luego ganaría en un balotaje (52% a 48%). afp