Riquezas en peligro y tesoros en venta

JORGE ABBONDANZA

La cifra era asombrosa, pero la había divulgado El Correo, que es una respetable publicación de la Unesco. Decía que el 50% del patrimonio artístico de la humanidad se encuentra en Italia, donde confluyen los monumentos de la antigüedad griega, etrusca y romana, las reliquias bizantinas, los grandes templos medievales y el extraordinario florecimiento renacentista y barroco, sin ir más lejos. Esas opulencias saltan de vez en cuando a primer plano, como ocurrió hace unos días con la exhibición en la Capilla Sixtina de los seis tapices tejidos en Bruselas pero diseñados por Rafael, encargados para los muros inferiores de esa capilla hace 500 años. Ahora los tapices ya llegaron en préstamo a Londres, donde serán expuestos junto con los dibujos preparatorios -los "cartones"- que integran las colecciones de la corona británica. Será un doble banquete rafaeliano.

Claro que Italia no siempre custodia debidamente sus tesoros. Azotada por la crisis financiera internacional y por un enorme déficit, su Parlamento aprobó en estos días un feroz recorte de 32.000 millones de euros en el gasto público, lo cual alcanzará sin duda al presupuesto cultural y a las labores de mantenimiento que exigen las riquezas patrimoniales. Por lo pronto, se sabe que el Coliseo romano sufre graves daños provocados por la contaminación ambiental y el ruido, que afectan a las piedras de su estructura y al equilibrio de su pared perimetral. Pero ese anfiteatro no es la única mole en peligro, porque la falta de recursos ha obligado en Venecia a cerrar diez iglesias por riesgos de derrumbe. La población de la ciudad ha seguido bajando y hoy tiene apenas 60.000 habitantes (hace un siglo eran el doble) cuyos donativos a las iglesias "sólo alcanzan para pagar la luz y el gas", de manera que ni se habla de trabajos de restauración.

Enfrentado a los apremios por lograr sostén económico, el Estado italiano ha comenzado a transferir a los gobiernos municipales y a las administraciones regionales la propiedad de ciertos bienes, para facilitar su venta posterior a particulares. La lista incluye islotes de la célebre Costa Esmeralda de Cerdeña, además de castillos, faros, bosques, playas, lagos y hasta museos. Se habla incluso de privatizar el museo de Villa Giulia en Roma, que guarda una gran colección de piezas etruscas, lo cual permite tener una idea sobre las urgencias presupuestales que afligen a Italia. Puede parecer irónico observar esos problemas europeos desde una comarca tercermundista, porque son el reverso de unas sociedades hasta ayer mismo muy ufanas, pero ya se sabe que los países ricos tienen sus pobrezas. Al respecto resulta útil contemplar la calamidad financiera o las tensiones sociales de Grecia, Irlanda y Portugal, junto a los índices de desempleo en España, para saber que Italia no está sola en medio de esas emergencias.

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