Unos 300 inmigrantes indocumentados africanos fueron retirados en autobús a primeras horas del sábado de una aldea meridional italiana tras dos días de disturbios callejeros entre los inmigrantes, la policía y los residentes locales.
La policía dijo que otro inmigrante resultó herido por un proyectil de aire comprimido en una aldea cercana.
Muchos de los inmigrantes proceden de Ghana, Nigeria y otros países de Africa. Acamparon en carpas y viviendas precarias en una fábrica de queso abandonada, sin calefacción y ventanas rotas, situada en las afueras de Rosarno.
Los inmigrantes sostienen que ganaban salarios ilegales: 20 euros (30 dólares) por jornada laboral de 12 horas recogiendo cítricos y otras cosechas. Pese al elevado desempleo crónico reinante en el sur de Italia, los residentes no desean hacer las agotadoras tareas agrícolas de temporada.
Los desórdenes comenzaron después que dos hombres —un nigeriano y otro de Togo— resultaron levemente heridos el jueves por proyectiles lanzados con armas de aire comprimido. Los inmigrantes atribuyen los ataques al racismo y en los enfrentamientos apedrearon a la policía, atacaron a los residentes y destrozaron los vidrios de residencias y vehículos.
La policía dijo que hasta el viernes por la noche por lo menos 37 personas resultaron heridas, entre ellas 5 indocumentados, 14 residentes y 18 agentes.
Tres de los inmigrantes resultaron heridos gravemente al ser golpeados con barras metálicas, dijeron los agentes y empleados de un hospital.
AP