Renunció el director de Inteligencia de EE.UU.

WASHINGTON El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Porter Goss, presentó ayer su renuncia al cargo, dejando detrás una agencia de espionaje que aún lucha por recuperarse de las fallas de Inteligencia anteriores a los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Fue el cambio más reciente en la reorganización del equipo de gobierno en el segundo período de George W. Bush, que hace pocos días supo de la renuncia del vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, y el deslinde de varias responsabilidades del subsecretario de la presidencia y estrecho colaborador del mandatario, Karl Rove.

Al hacer el anuncio en la Casa Blanca, el presidente dijo que Goss "fue un líder capacitado``. "Trazó un plan de cinco años para aumentar el número de analistas y agentes``, afirmó.

Goss dijo que la confianza y libertad que Bush depositó en él "es algo que nunca hubiera podido imaginar".

"Tengo la convicción de que la agencia (CIA) ha vuelto a tener una gran estabilidad y marcha bien``, dijo Goss, quien consideró que el organismo de Inteligencia había mejorado mucho su funcionamiento.

El presidente no ha designado a su sucesor, pero dijo que esa persona continuaría con las reformas establecidas por Goss, que dieron como resultado, según Bush, "un país más seguro".

Criticas. La CIA fue duramente criticada en años recientes, no sólo por una cuestionable información de Inteligencia antes de la guerra de Irak sino con respecto al fracaso que la originó y por no haber coordinado información con otras agencias federales sobre las amenazas terroristas.

Las críticas sobre la actuación de la CIA con relación a Irak estuvieron ligadas principalmente a George Tenet, predecesor de Goss y designado por el presidente Bill Clinton.

Cuando Bush nominó a Goss en agosto de 2004, en medio de la campaña por la reelección presidencial, dijo que se apoyaría en los consejos del nuevo director de la CIA en el sensible tema de la reforma en el sector de la Inteligencia.

Goss -ex congresista- estuvo al frente de la agencia desde setiembre de 2004.

Casi desde el principio fue objeto de críticas, en parte porque colocó a su lado a varios altos ayudantes del Congreso que eran considerados sin el perfil necesario para la CIA por tener una formación muy política. AP

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