EL CÓNCLAVE POR LOS ABUSOS SEXUALES

Reglas secretas del Vaticano para los sacerdotes con hijos

La Santa Sede confirma que existen, pero que es un “documento interno”.

Vaticano: desde mañana jueves y hasta el domingo, el papa Francisco reunirá a los presidentes de las conferencias episcopales por el escándalo de los abusos sexuales. Foto: Reuters
Desde mañana jueves y hasta el domingo, el papa Francisco reunirá a los presidentes de las conferencias episcopales por el escándalo de los abusos sexuales. Foto: Reuters

Vincent Doyle, psicoterapeuta irlandés, tenía 28 años cuando su madre le dijo que el sacerdote católico que siempre había pensado que era su padrino en realidad era su padre biológico.

El descubrimiento lo llevó a crear un grupo de apoyo global para otros hijos de sacerdotes que, como él, sufren por haber nacido de un escándalo eclesiástico. Cuando Doyle presionó al obispado para que reconociera a esas personas, algunos líderes de la Iglesia le dijeron que él solo era resultado de la menos común de las transgresiones.

Pero un arzobispo finalmente le mostró lo que estaba buscando: un documento con los lineamientos del Vaticano sobre cómo lidiar con los sacerdotes que tienen hijos, prueba clara de que Doyle no era el único.

“Dios, esta es la respuesta”, recordó haber dicho Doyle mientras sostenía el documento. Preguntó si podía quedar- se con una copia, pero el arzobispo le dijo que no: era confidencial.

Ahora, el Vaticano ha confirmado, al parecer por primera vez, que la congregación encargada del sacerdocio tiene reglas generales para casos en los que clérigos rompen sus votos de castidad y tienen hijos.

“Puedo confirmar que existen esos lineamientos”, escri-bió Alessandro Gisotti, porta-voz del Vaticano, en respuesta a una solicitud de The New York Times. “Es un documento interno”.

El asunto de los padres que son padres se ha vuelto cada vez más difícil de ignorar.

“Es el próximo gran escándalo”, dijo Doyle. “Hay hijos de sacerdotes por todas partes”.

El Vaticano se prepara para una reunión sin precedentes de obispos de todo el mundo, a realizarse del 21 al 24 de febrero, en torno a la devastadora crisis de abuso sexual infantil. Y muchas personas que creen que la cultura de secretismo de la Iglesia católica, así como su aversión al escándalo, la han afectado, planean ir a Roma para apoyar su causa.

Habrá víctimas de abuso sexual perpetrado por clérigos; habrá monjas que fueron atacadas sexualmente por sacerdotes, y también estarán los hijos de los sacerdotes. Doyle estará entre ellos: tiene programada una reunión privada en Roma con varios prelados prominentes.

Las historias como la de Doyle atraen atención no deseada por la Iglesia católica al tema de la violación de los votos de castidad de los sacerdotes. Para algunos exclérigos y liberales dentro de la Iglesia, plantea el problema de que ya es tiempo para que el requisito sea opcional.

Los hijos a veces son resultado de aventuras que involucran a sacerdotes y mujeres devotas o monjas; otros son producto de abusos o violaciones. Hay algunos casos de alto perfil, muy poco comunes, pero la mayoría siguen estando fuera de la mirada pública.

La tradición de la castidad en el clero católico se codificó en el siglo XII, pero los sacerdotes no necesariamente se adherían a esa regla, ni siquiera en los puestos más altos. Rodrigo Borgia tuvo cuatro hijos con su amante cuando era sacerdote, antes de convertirse en el papa Alejandro VI, uno de los excesos que llevó a la reforma protestante de Martín Lutero, quien escribió en tono burlón que el papa tenía tanto control de su castidad como “del movimiento natural de sus intestinos”.

No hay cálculos de cuántos hijos de sacerdotes existen. Sin embargo, Doyle dijo que el sitio web de su grupo de ayuda, Coping International, tiene 50.000 usuarios en 175 países.

Dijo que el arzobispo Iván Jurkovic, enviado del Vaticano ante las Naciones Unidas en Ginebra, le enseñó los lineamientos del Vaticano por primera vez en octubre de 2017.

Doyle recuerda que el arzobispo Jurkovic le dijo que se les llama “hijos de los ordenados”. “Me impactó que tuvieran un término para esa situación”, indicó Doyle.

Gisotti, el portavoz del Vaticano, dijo que el documento interno de 2017 resumía los procedimientos de toda una década y que su “principio fundamental” era la “protección de los niños”. Comentó que los lineamientos “piden” que el padre abandone el sacerdocio para “asumir sus responsabilidades como padre dedicándose exclusivamente al niño”.

Sin embargo, otro representante del Vaticano dijo que el “pedido” es una formalidad. Monseñor Andrea Ripa, subsecretario de la Congregación para el Clero, que supervisa a más de 400.000 sacerdotes, dijo que “es imposible imponer” la renuncia al sacerdocio y que solo el sacerdote “puede solicitarla”. No obstante, agregó que la Iglesia tomaba medidas si el clérigo involucrado no solicitaba la renuncia: “Si no la pides, serás separado del cargo”.

Los obispos irlandeses tienen sus propios lineamientos, que hicieron públicos en 2017. Doyle, que alguna vez estudió para ser sacerdote, desempeñó un papel en el desarrollo de esas reglas, según Martin Long, portavoz de la Conferencia Episcopal de Irlanda.

Los principios de la Iglesia católica en Irlanda no exigen explícitamente que los clérigos renuncien al sacerdocio, pero declaran: “Un sacerdote, como cualquier nuevo padre, debe enfrentar sus responsabilidades personales, legales, morales y financieras”.

“Ha llegado el tiempo de hacer Justicia”

(EFE)

El hombre de confianza del papa Francisco para investigar los abusos a menores por parte del clero, el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, considera que ha llegado el tiempo de dar Justicia a las víctimas. Scicluna, miembro del comité organizador de la cumbre que comenzará mañana en el Vaticano, recibió a EFE en una pausa de los preparativos de la reunión sin precedentes convocada por Francisco, y aunque reconoce que en tres días “no se va a resolver el problema”, defiende la importancia del encuentro.

“Servirá a que se reconozca que los pastores tenemos una responsabilidad muy grande, tenemos que ser responsabilizados y no solo tomar conciencia de la gravedad de estos casos (de abusos) sino también del deber muy importante que tenemos para dar Justicia a las víctimas”, asegura.

Hace pocos meses, Scicluna regresó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio, como secretario adjunto por decisión del papa Francisco y desde donde podrá seguir las causas sobre abusos.

Todo un gesto de Francisco, que ha querido dentro del Vaticano al implacable investigador de los abusos y encubrimientos del clero en Chile y de los crímenes cometidos por el fundador de los Legionarios de Cristo, el sacerdote mexicano ya fallecido Marcial Maciel.

Scicluna reconoce a EFE la importancia de la reciente expulsión del sacerdocio del excardenal y arzobispo emérito de Washington, Theodore McCarrick, pero admite que no basta.

“Ha llegado el tiempo de que pasemos de las normas, que ya existen, como la que prevé la denuncia de los obispos que muestren un comportamiento negligente, a hacer Justicia”, señala el arzobispo.

Para Scicluna no hay alternativa: “Afrontar de cara los casos que existen, las denuncias y tomar los necesarios procedimientos”, explica. “No hay misericordia sin Justicia”, afirma.

El religioso maltés explica que con la reunión de esta semana, el papa Francisco “quiere asegurarse que todos somos conscientes de la necesidad de dar una respuesta creíble a las denuncias y a los casos concretos y de crear líneas guías claras de salvaguardia en todas las comunidades”. 

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