El Ministro del Interior argentino, Florencio Randazzo, dijo que no pondría las manos en el fuego por el vicepresidente, Amado Boudou. Sin embargo, aclaró que confía plenamente en él.
"Uno no puede poner las manos en el fuego por nadie. Me parece que uno tiene que ser respetuoso del proceso judicial que está en marcha pero convencido de que esto es parte de otra de las tantas operaciones a las que nos tienen acostumbrados", dijo el ministro.
Randazzo habló en el marco de una investigación que la Justicia hace sobre Boudou, quien habría intercedido para que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) levantara la quiebra de una empresa, que luego fue adquirida por un presunto testaferro del vice. Se trata de la calcográfica Ciccone, que antes de que saltara el escándalo se prestaba a imprimir papel moneda en el país.
"¿Cree en la buena fe de Boudou?", le preguntó Jorge Rial en su programa en radio La Red al ministro del Interior. "Absolutamente", contestó Randazzo. "Yo creo en la buena fe y honestidad de mis compañeros. Creo que ya los que han tenido que hablar de este tema, lo han hecho: tanto el vicepresidente de la Nación como el titular de la AFIP o la presidenta del Banco Central", dijo Randazzo.
El escándalo por el caso Ciccone ya había desatado una interna en el gobierno: Randazzo habría quedado en la mira de la presidenta, Cristina Fernández, y de varios ministros y secretarios de Estado.
El ministro del Interior habría sido señalado como uno de los que filtró informaciones sobre los supuestos vínculos de Boudou con el proceso de cambio de dueños de la imprenta.
El ministro del Interior se encargo de negarlo una y otra vez. "En el gobierno no hay ninguna interna", dijo la semana pasada . "Es absolutamente falso, estúpido y aparte yo no creo en eso", agregó.
Ayer, Randazzo volvió a negarlo. "Uno se enoja, se indigna, pero bueno... A veces hay quienes quieren hacer aparecer como que hay enfrentamientos en el gobierno. Tienen un objetivo: debilitar al gobierno", sostuvo el funcionario.
"Quien cree que se va a salvar de este tipo de cosas, está absolutamente equivocado. Sería estúpido por parte de un dirigente político -como en el caso mío que tengo 30 años de militancia- hacer cualquier cosa de este tipo", agregó.
Boudou es investigado por supuestos delitos de lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública, junto a un grupo de empresarios señalados como amigos o conocidos de él, entre ellos Alejandro Vandenbroele, director de Ciccone.
El vicepresidente admitió que envió una carta a las autoridades de la AFIP sugiriéndose que levanten la quiebra de la firma porque varios trabajadores si no quedarían en la calle.