El ramadán, noveno mes del calendario lunar islámico, durante el cual los musulmanes observantes no comen, no beben y no mantienen relaciones sexuales desde el alba al ocaso, comenzó hoy para los sunnitas, mientras los chiítas lo celebrarán a partir de mañana.
Este año, la conmemoración religiosa se produce en un momento de fuertes dificultades en numerosos países de población mayoritariamente musulmana.
Este período, destinado a la purificación del cuerpo y el espíritu, recuerda cuando los primeros versos del Corán fueron revelados al profeta Mahoma y dura hasta el 30 de agosto, fecha en que se celebra la fiesta de Eid al-Fitr.
Sin embargo, debido a la guerra en Libia, la represión en Siria y la extrema pobreza en Somalia, para muchos devotos del Islam -que suman 1.500 millones en el mundo- será difícil este año observar el "mes sagrado".
En Somalia es donde se registra la situación más dramática. Muchos fieles no podrán cumplir los dictados del ramadán ("mes cálido" en árabe) porque no hay alimento suficiente para la tradicional fiesta de ruptura del ayuno tras el ocaso.
En Siria, mientras tanto, los tanques hicieron caso omiso del comienzo del ramadán y atacaron con dureza a los opositores en las calles de la ciudad de Hama.
Entretanto en Libia el mes sagrado comenzó con una serie de explosiones causadas por una incursión de la OTAN sobre la capital, donde ayer parecía haber retornado cierta normalidad con la apertura de muchos negocios para las compras de último momento de pan y otros elementos.
El ramadán no detendrá las operaciones bélicas: los combatientes pro régimen, así como los militantes opositores del CNT de Bengasi, serán autorizados a interrumpir la observancia del rito para luchar en primera línea.
"Es verdaderamente feo combatir contra otros musulmanes durante el ramadán", dijo el vocero del gobierno libio, Moussa Ibrahim, aunque subrayó que "el ramadán nos hace más fuertes".
Por su parte en Afganistán la Misión de Asistencia de la ONU (UNAMA) auspició que todas las partes involucradas en el conflicto respeten "el sagrado mes del ramadán" para facilitar la "estabilidad, tranquilidad, paz y la reconstrucción" del país.
Será en otros lugares, como en la Meca, la ciudad más sagrada del Islam y tradicional centro de peregrinación, donde los musulmanes podrán celebrar serenamente el mes de ayuno.
Allí la gran mezquita Masjid al-Haram, el mayor edificio religioso del mundo, que contiene los lugares más santos del Islam, transmite en directo por Internet las plegarias diarias para todos los que no pueden estar presentes en los ritos.
Siempre en la Meca, anoche el comienzo del ramadán fue celebrado con franjas de luz blanca y verde lanzada desde el Makkah Royal Clock Tower, el campanario más grande del mundo.
A su vez en Túnez el ramadán es ocasión de enfrentamiento entre instituciones: el muftí de la república, Othman Batikh, pidió anoche por medio del canal televisivo Al Wataniya que cafés y restaurantes permanezcan cerrados.
Esta postura contrasta con la del ministro de Asuntos Religiosos, Laroussi Mizouni, quien recordó la tradición de Túnez en términos de tolerancia y derecho a al diversidad y dejó libertad de elección a los interesados.
Sin embargo, según se veía hoy en la capital y barrios periféricos, incluyendo los de vocación turística, la mayoría de los negocios se sumaron al pedido del muftí.
El mes sagrado musulmán se celebra además en todos los países donde hay creyentes de esa fe: y en Noruega en particular será este año un ramadán "bajo el signo de las víctimas" de la masacre del 22 de julio.
Así lo subrayó hoy el secretario general del Consejo Islámico Noruego, Methab Asfar: "Será un ramadán bajo el signo de las víctimas y sus familiares. Los atentados dejaron sin duda una impronta", dijo Asfar, en un país donde hay unos 100.000 musulmanes sobre cinco millones de habitantes.
ANSA