Moscú | AFP
El primer ministro ruso, Vladimir Putin, multiplicó ayer las críticas a Estados Unidos, implicándolo en la muerte del líder libio Muamar Gadafi y adoptando una dura retórica antiestadounidense.
Con el Kremlin en la mira a tres meses de las elecciones presidenciales en su país, Putin también lamentó la disolución de la Unión Soviética y denunció la mentalidad de la "guerra fría" de los países occidentales en general, adoptando un tono que lo hizo muy popular entre los nacionalistas rusos cuando accedió por primera vez a la presidencia en 2000.
"Nos gustaría ser aliados de Estados Unidos, pero lo que veo hoy (...) no es una alianza, a veces tengo la impresión de que Estados Unidos no quiere aliados sino vasallos", declaró el primer ministro en su programa anual de preguntas y respuestas en la televisión.
Abismo. El ataque verbal del exespía del KGB amenaza con deshacer tres años de esfuerzos de Estados Unidos por relanzar desde cero las relaciones con Rusia para que sea un aliado de confianza, en medio de tensiones sobre Siria e Irán, dos países con décadas de estrechas relaciones con Moscú.
Putin se endureció cuando se le interrogó sobre el mensaje en Twitter del excandidato a la presidencia estadounidense, el senador republicano John McCain, que advirtió a Rusia que enfrenta una revuelta similar a la de la "primavera árabe" tras las masivas manifestaciones de protestas por las cuestionadas elecciones legislativas del 4 de diciembre.
"McCain combatió en Vietnam. Creo que tiene suficiente sangre de ciudadanos pacíficos en sus manos. Debe ser imposible para él vivir sin estas escenas repugnantes", dijo Putin en alusión al sangriento fin de Gadafi. "¿Quién lo hizo? Drones (aviones teleguiados), incluidos aparatos estadounidenses", añadió. "Atacaron su columna. Luego, utilizando la radio -a través de las fuerzas especiales, que no deberían haber estado ahí- llevaron al lugar a la llamada oposición y combatientes y lo mataron sin un juicio ni investigación", agregó.
El Departamento de Defensa estadounidense desestimó esta acusación y la calificó de "absurda".
Voces. Estas declaraciones se agregan a las que ya hizo Putin poco después de las primeras manifestaciones importantes en Rusia desde 2000 en protesta por la controvertida victoria en las legislativas del partido en el poder, Rusia Unida.
Putin estimó entonces que las protestas obedecieron a una "señal" estadounidense luego de que Washington juzgara que las elecciones no fueron "ni libres, ni equitativas".
Este estilo combativo recuerda el que adoptó durante sus dos mandatos en el Kremlin (2000-2008) y daña la imagen que dieron los presidentes estadounidense, Barack Obama, y ruso, Dimitri Medvedev, en 2010 cuando se mostraron juntos compartiendo hamburguesas y papas fritas.
"Putin no cambió, sigue siendo el mismo que conocimos cuando terminó su presidencia, con ideas negativas sobre Occidente", señaló Fiodor Lukianov, jefe de redacción de la revista Global Affairs.
Comentario irónico
Moscú | Vladimir Putin rechazó la acusación de fraude realizada contra las elecciones legislativas del 4 de diciembre e ironizó sobre la oposición política, durante la entrevista televisiva realizada ayer. "En mi opinión, el resultado de las elecciones refleja sin ninguna duda el estado de fuerzas en el país", dijo Putin.
Con relación a las masivas protestas en su contra, el primer ministro afirmó que eran una cosa "normal". "El hecho de que las personas se expresen sobre lo que pasa en el país es una cosa absolutamente normal. Siempre que (las protestas) se mantengan en el marco de la ley", dijo.
Sin embargo, ironizó sobre los manifestantes por el símbolo utilizado, una cinta blanca, alegando que parecía un condón. "Francamente, cuando vi en la pantalla lo que algunos llevaban en el pecho, no es quizá muy correcto, pero pensé que era una propaganda de la lucha contra el sida, que eran, digamos, contraceptivos", comentó con una sonrisa. AFP