En un clima cada vez más crispado, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, acusó a la oposición de preparar un acto de violencia para culpar de él a las autoridades y al oficialismo.
El candidato favorito a de cara a las presidenciales rusas del domingo se refirió a sus oponentes sin especificar y dijo que "quieren enfrentamientos y a eso van por todos los medios, están dispuestos incluso a sacrificar a alguien y acusar de ello a las autoridades".
"Conozco este método y esta táctica y hace ya 10 años que intentan emplearla, en primer lugar, en el extranjero", afirmó, aludiendo aparentemente a sus oponentes exiliados, el más combativo de los cuales, Borís Berezovski, reside en Reino Unido. "Buscan una víctima sagrada entre personas distinguidas, ellos mismos matarán (...) y luego acusarán a las autoridades", prosiguió Putin.
"Ahí hay gente que es capaz de todo, lo digo sin exagerar. Espero que los que sinceramente quieren mejorar la situación en el país y hacen uso de su derecho a la crítica y a las manifestaciones no sucumban a ello", concluyó.
Putin, un veterano del KGB (los servicios de seguridad soviéticos), recurrió a una acusación preventiva con el aparente fin de señalar de antemano al eventual culpable si se produce algún brote de violencia tras la jornada electoral del 4 de marzo, lo que no está excluido.
PROTESTA. El abogado y bloguero opositor Alexéi Navalni declaró en el canal de televisión Dozhd que estaba a favor de una "escalada" de protestas y del reparto de tiendas de campaña para que la gente permanezca en la calle. Según Navalni, después de las elecciones de diciembre, en el Parlamento hay unas "autoridades ilegítimas" y unos "usurpadores".
Para la noche electoral del 4 al 5 de marzo, el partido gubernamental Rusia Unida ha exhortado a sus afiliados a celebrar la victoria en la plaza de la Revolución, en lo que parece un intento de ocupar el centro antes de que pueda hacerlo la oposición. Si la oposición protesta esa noche -detractores del oficialismo sostienen que podría haber un fraude- en algún lugar no autorizado de Moscú podrían ocurrir sucesos parecidos a los que se dieron en Minsk, la capital de Bielorrusia, tras las elecciones presidenciales de 2010, cuando miles de personas protestaron contra la proclamación de Alexandr Lukashenko como vencedor.
El intento de asaltar un edificio oficial justificó entonces una brutal intervención de las fuerzas antidisturbios y el encarcelamiento y condena de varios de los líderes de la oposición. "El camino de la violencia es el sueño de los radicales del entorno de Putin", ha dicho el encarcelado Mijaíl Jodorkovski, exjefe de la petrolera Yukos.
ADVERTENCIA. Moscú impedirá a Estados Unidos intervenir en el proceso electoral en Rusia, declaró el canciller ruso Serguei Lavrov, estimando que la época en que se "sermoneaba" a su país ya se acabó.
"La época en que se sermoneaba a Rusia se acabó. Nuestros socios estadounidenses lo saben muy bien, pero siguen estando influenciados por enfoques superados y estereotipos", declaró Lavrov en una entrevista con el periódico oficial Rossiiskaia Gazeta difundida a través de Internet.
"Replicaremos cuando haya tentativas de influir en los procesos políticos y electorales en Rusia, incluso cuando se financien a instituciones de la sociedad civil", agregó.
De acuerdo con la encuesta del instituto Vtsiom, Putin lograría el 59,9% de los votos, seguido con una gran distancia por el jefe comunista Guennadi Ziuganov, quien tiene un 15,1%, mientras el magnate Mikhail Prokhorov se colocaría tercero con el 8,7%.
LAS CIFRAS
59,9%
Es lo que lograría Putin el domingo según la última encuesta del instituto Vtsiom. De esta manera ganaría en primera vuelta.
15,1%
Son los votos que lograría el jefe comunista Ziuganov. Su partido, y otros de oposición, denunciaron un posible fraude.