Delaware | Los medios de comunicación atestiguaron la noche del domingo la llegada de un soldado de aviación muerto en Afganistán, en un hecho que puso fin a una prohibición impuesta hace 18 años sobre la cobertura informativa en la repatriación de efectivos estadounidenses muertos en guerra. Luego de recibir permiso de la familia, las fuerzas armadas abrieron a la prensa la Base Dover de la Fuerza Aérea en Delaware. Un grupo de ocho militares con guantes y uniforme camuflado retiraron el cadáver del sargento Phillip Myers de un avión durante una ceremonia solemne. Myers, de 30 años, era oriundo de Hopewell en Virginia, fue muerto el sábado cerca de la provincia afgana de Helmand por la explosión de una bomba rústica, dijo el Departamento de Defensa. AP