Un grupo de exconscriptos que fueron movilizados durante la guerra de Malvinas pero que no llegó a combatir cortó la Avenida 9 de Julio para reclamar que se los reconozca como veteranos. La Policía y la Gendarmería los desalojó y detuvo a 24.
Numerosos efectivos de Infantería y un carro hidrante se apostaron sobre la Avenida 9 de Julio en la intersección con Rivadavia -muy cerca del emblemático Obelisco- y avanzaron sobre los manifestantes.
Estos intentaron resistir, pero las fuerzas de seguridad reprimieron.
Al menos tres oficiales resultaron heridos en la maniobra.
Los exconscriptos marcharon el lunes desde el Congreso hasta la intersección de 9 de Julio y Avenida de Mayo. El corte había comenzado a las 20:30 y se levantó cerca de las 9:00 de la mañana de ayer.
Prometieron volver si no son escuchados. "Vamos a continuar con el corte sea como sea y vamos a ir a las comisarías si no los liberan", dijeron a Clarín.
Un volante que repartieron en el corte dice: "Conscriptos bajo bandera convocados y movilizados han servido a la patria desde los distintos cuarteles y defensas de fronteras preparándose para conducirse al lugar de combate. Las leyes internacionales como la Convención de Ginebra los denominan veteranos de guerra".
Reclamo. Los manifestantes, que estaban ataviados con vestimenta de color militar, exigen que el Estado les pague un subsidio como soldados movilizados por la guerra, aunque ellos no participaron directamente en el conflicto, sino que permanecieron en la zona continental argentina, en el Sur del país.
"Queremos que nos paguen, que nos reconozcan: hay una ley que tiene media sanción en el Congreso. Los verdes (por los militares) nos defienden, pero los azules (los policías) nos tratan como cobardes", manifestó un exsoldado, vestido con ropa verde oliva, similar a la de los militares.
Los soldados que combatieron en el archipiélago austral han logrado en los últimos años fuertes beneficios con pensiones que rondan los 5.000 pesos (unos 1.150 dólares), el nivel de un salario medio.
Uno de los exsoldados, Héctor Ramírez, dijo a Clarín: "Queremos que nos reciba la presidenta (Cristina Fernández), no funcionarios de cuarta".
Grupos de esos exsoldados que habían sido trasladados al Sur argentino -en la zona continental más cercana al teatro de la guerra-, acampan desde hace más de dos años en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada (gobierno), sin que nunca se hayan registrado incidentes.
Durante la guerra por la posesión de las Malvinas, en Argentina regía el servicio militar obligatorio para los jóvenes.