PARÍS | AFP
El gobierno francés se vio atrapado en una polémica provocada por su anuncio de prohibir por ley el uso del velo islámico integral y su amenaza de retirar por poligamia la nacionalidad al esposo de una mujer multada por conducir con un niqab.
El ministro francés de Inmigración, Eric Besson, admitió que los fundamentos jurídicos para retirar la nacionalidad francesa a un musulmán presuntamente polígamo cuya mujer fue multada por conducir vestida con el velo islámico (niqab), son inciertos. "Es muy controvertido. Me he reunido con expertos y algunos me han dicho que sí y otros me han dicho que no".
Besson respondía a una pregunta sobre la amenaza del gobierno francés de despojar de la nacionalidad al marido de la conductora multada en Nantes por conducir vestida con un niqab, velo islámico integral que cubre de la cabeza hasta los tobillos y que tiene una apertura a la altura de los ojos.
El ministro francés del Interior, Brice Hortefeux, amenazó con despojar de su nacionalidad francesa al marido, nacido en Argel, que obtuvo su ciudadanía tras contraer matrimonio en 1999, por supuesta poligamia y fraude a las prestaciones sociales francesas. Al parecer el hombre tiene 12 hijos con cuatro mujeres.
Aunque la poligamia está prohibida en Francia y puede ser castigada con un año de cárcel y 45.000 euros de multa, no es causa para retirar la nacionalidad. En el caso presente, para que se anule el decreto de naturalización de Hebbadj debe probarse primero que ya estaba casado por lo civil.
El fiscal de Nantes, Xavier Ronsin, dijo que "el adulterio ya no es castigado por la ley". Hebbadj afirmó en tanto que "las amantes no están prohibidas" y sostuvo en tono de provocación que "si se despoja de la nacionalidad por tener amantes, muchos franceses perderían su nacionalidad".
La polémica sobre el uso del velo islámico integral reapareció la semana pasada luego de que el gobierno francés anunciara que el 12 de mayo presentará un proyecto de ley para prohibir el uso del niqab y del burka -que tiene una rejilla a la altura de los ojos- en los espacios públicos, incluida la calle. El 64% de los franceses apoya esta medida.