La decisión de remodelar la principal avenida de Madrid con el retiro de añosos árboles generó ayer una inusitada alianza entre una baronesa y ambientalistas.
Cientos de manifestantes, encabezados por la baronesa Carmen Thyssen, bloquearon el Paseo de la Castellana para expresar su rechazo al plan de reestructurar el bulevar, que implica el derribo de numerosos árboles cerca de un popular museo que alberga la otrora colección de arte del difunto marido de la noble.
La multitud coreaba "no a la caída" mientras la baronesa tomaba un micrófono en un improvisado escenario levantado en la avenida para condenar el plan de las autoridades citadinas de rediseñar la emblemática arteria del siglo XVIII que recorren vehículos y transeúntes.
"Al verlos a todos ustedes reunidos aquí, estoy convencida de que nadie va a permitir el derribo de ninguno de estos magníficos árboles``, dijo Thyssen.
El proyecto para remodelar la Castellana fue anunciado en el 2002 y el arquitecto portugués Alvaro Siza ganó la competencia del diseño.
En una declaración leída antes de que Thyssen hablara a la multitud, grupos ambientalistas incluido el Partido Verde dijeron que el plan preveía el derribo de casi 700 árboles, "alrededor del 15% de los árboles del centro de la ciudad".
El rediseño de la Castellana forma parte de los planes de alcalde Alberto Ruiz Gallardón de convertir la antigua oficina postal de la ciudad, un impresionante edificio que domina el bulevar, en las nuevas oficinas centrales de la alcaldía. AP