TENSIÓN

Protestas se extienden a todo Chile, Piñera moviliza militares y deroga aumento del metro

El malestar de amplios sectores de la sociedad de Chile tuvo un estallido de violencia causado por el aumento de la tarifa del servicio de metro.

Una de las estaciones del sistema de Metro de Santiago fue atacada con bombas incendiarias y quedó destruida. Foto: Reuters
Una de las estaciones del sistema de Metro de Santiago fue atacada con bombas incendiarias y quedó destruida. Foto: Reuters

Chile está estremecido por el estallido de la violencia en Santiago, que tuvo como detonante el incremento de la tarifa del transporte del Metro, pero revela un estado de descontento social profundo.

Después que fueron destrozadas 77 estaciones del sistema de metro y se produjeron las detenciones de 308 persona a raíz del vandalismo, ayer sábado hubo nuevos enfrentamientos en varios lugares de Santiago, pese a que rige un “estado de emergencia”, decretado por el presidente Sebastián Piñera. La situación de descontrol social indujo al gobierno a sacar a los militares a las calles por primera vez desde que Chile recuperó la democracia en 1990.

A última hora de la tarde de ayer, el presidente Piñera anunció que dejaba sin efecto el aumento de la tarifa del metro ante la reacción social.

Tanquetas del Ejército y efectivos fuertemente armados se desplegaron en Plaza Italia de Santiago para ayudar en el control de las manifestaciones.

Al menos cinco ómnibus del transporte urbano fueron quemados en los alrededores de la plaza, lo que llevó a la empresa a anunciar la suspensión temporal de todo el servicio, dejando a la ciudad casi sin transporte público al estar también paralizado el ferrocarril metropolitano.

También surgieron enfrentamientos entre encapuchados y fuerzas especiales en la plaza de armas de Maipú -donde se desplegaron las fuerzas militares- y en algunos sectores de la comuna de Puente Alto.

En Santiago, en comunas como Ñuñoa y Providencia, los vecinos salieron pacíficamente a las calles para hacer sonar sus ollas y sartenes acompañando al movimiento que hace los reclamos.

Las protestas se extendieron a otras ciudades chilenas como Concepción, Rancagua, Punta Arenas, Valparaíso, Iquique, Antofagasta, Quillota y Talca, que fueron escenarios de marchas en las calles, así como de cacerolazos.

Un manifestante es reprimido por un integrante de las fuerzas de seguridad en la capital. Foto: EFE
Un manifestante es reprimido por un integrante de las fuerzas de seguridad en la capital. Foto: EFE

El malestar por el incremento del precio del Metro comenzó la semana pasada y fue creciendo hasta que se transformó en hechos de violencia en la noche del viernes. Las entradas masivas de usuarios saltando los accesos del metro sin pagar, fueron la primera expresión del rechazo al aumento, que después se agudizó con manifestaciones y acciones destructoras.

Convocados inicialmente por redes sociales bajo la consigna #EvasionMasivaTodoElDia en rechazo al alza del pasaje del Metro, principalmente estudiantes se congregaron para derribar las rejas de acceso y saltar los controles del ferrocarril metropolitano.

Los llamamientos a sumarse a las protestas circulan a través de las redes sociales, indicando el día, la hora y la estación en la que deben congregarse los manifestantes.

En total, 77 estaciones de Metro fueron destruidas, algunas de ellas quedaron completamente quemadas, dejando inutilizado a este eje central del servicio público, que transporta cada día a tres millones de pasajeros, de los siete millones de habitantes de la capital.

El precio del Metro de Santiago es uno de los más altos de la región. Si bien está subvencionado, se sitúa por encima del de São Paulo, Buenos Aires y Ciudad de México. La tarifa estaba en 800 pesos chilenos (equivalentes a 1,13 dólares) y fue aumentada a 830 pesos (1,17 dólares), quizás oneroso si se tiene en cuenta que el salario de un 70% de la población no alcanza los 770 dólares al mes. Es el vigésimo incremento de los últimos 12 años. Cuando el sistema de transporte público Transantiago fue inaugurado en 2007 -actualmente se denomina Red Metropolitana de Movilidad- el precio era de 420 pesos (0,59 dólares).

Varios detonantes

Chile vive una compleja situación. La desigualdad social crónica, bajas jubilaciones, alzas en las tarifas del Metro y la energía eléctrica, los costos de la salud; sonados casos de corrupción en la Policía y el Ejército y una creciente criminalización del movimiento estudiantil incubaron un cóctel que alentó las mayores protestas sociales en décadas en Chile.

Un manifestante alza un cartel frente a un militar en Chile. Foto: AFP
Un manifestante alza un cartel frente a un militar en Chile. Foto: AFP

1. Desigualdad crónica. Ni su elogiada política macroeconómica ni ser el país con el ingreso per cápita más alto de América Latina (superior a 20.000 dólares), libran a Chile de ser uno de los países con la mayor desigualdad social de la región.

La fractura social entre una robusta clase alta y el resto de la población que hasta ahora se conformó con el acceso al consumo mediante un alto endeudamiento, está en el ADN de las masivas protestas sociales en que estremecen a Chile.

#Chiledesperto se transformó en la máxima tendencia de este sábado en Twitter, uniendo miles de mensajes que reflejan la rabia contenida por años.

“Hay cada vez más personas que independientemente del nivel de ingresos se siente fuera del pacto social”, explica a la AFP Marcelo Mella, analista político de la Universidad de Santiago.

2. Sistema de jubilaciones y salud. El sistema de jubilaciones -una herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que fue pionero en establecer la capitalización absolutamente individual de los trabajadores, algo elogiado por los sectores neoliberales- encabeza la larga lista de demandas. Las jubilaciones en su mayoría se ubican por debajo del sueldo mínimo, que ronda los 400 dólares, en el sistema de las llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Muchos chilenos critican las ganancias de las administradoras.

Un año atrás, el presidente Piñera envió al Congreso una reforma al sistema para establecer el aporte del 4% del salario por parte del empleador, por años excluidos del sistema.

3. Alzas en servicios básicos. Las “evasiones masivas” coordinadas en el Metro de Santiago a través de las redes sociales en la última semana, que desembocaron en las violentas protestas del viernes, fueron en rechazo al aumento en la tarifa de la hora punta, que subió 30 pesos chilenos quedando en unos 1,17 dólares.

Pero el alza en el precio del Ferrocarril metropolitano, que transporta a diario casi tres millones de personas, se sumó a otras subas.

A principios de octubre, el gobierno aumentó 10,5% las tarifas de luz, en tanto no ha logrado una baja en el valor de los medicamentos, de los más altos de la región, mientras un sistema de salud privado cubre solo el 60% del valor de las prestaciones, deja afuera a ancianos y es tres veces más caro para las mujeres.

4. Escándalos de corrupción. Otro polo de descontento social es una escalada en los casos de corrupción, en una sociedad que años atrás se vanagloriaba de su transparencia.

Instituciones hasta ahora incuestionables, como el Ejército y la Policía de Carabineros -acusada de desviar casi 40 millones de dólares desde 2006-están sometidas a sendos procesos por corrupción, que en el caso del Ejército tiene procesados a dos de sus últimos comandantes en jefes.

Manifestaciones en Chile. Foto: AFP
Manifestaciones en Chile. Foto: AFP

La justicia ha perseguido también a algunas empresas, como la papelera CMPC, que acordó el pago de una compensación tras aceptar coludirse con otras compañías para subir el valor del papel higiénico.

5.Criminalización de movimientos estudiantiles. Fortalecido en 2011 gracias a multitudinarias manifestaciones callejeras que pusieron a temblar al primer gobierno de Piñera (2010-2014), el movimiento estudiantil de Chile denuncia una campaña para desprestigiar su lucha.

El gobierno logró aprobar en el Congreso una ley que permite expulsar de los colegios a aquellos estudiantes involucrados en desórdenes graves y busca ahora aprobar una normativa para establecer un control preventivo de identidad desde los 14 años.

Las manifestaciones representan un desafío político para el gobierno, así como para dirigentes de diversos partidos, en un país como Chile que presume de su estabilidad, de su crecimiento y de la fortaleza de sus instituciones desde el retorno de la democracia hace 29 años. También son un reto en materia de seguridad.

El presidente Piñera indicó hace un par de semanas que Chile era como un oasis en América Latina.

En Santiago hay toque de queda

El general de división del Ejército chileno Javier Iturriaga, responsable de la seguridad durante el estado de emergencia decretado en Santiago y algunas comunas periféricas de la capital, decretó anoche el toque de queda en la capital chilena por la persistencia de los disturbios. El militar indicó que toma la medida ante la persistencia de los disturbios y hoy evaluará la situación para determinar si es necesario mantener la medida o tomar otras acciones. Hizo una exhortación a los ciudadanos para que retorne la calma a Santiago.

Soldados en las calles y vigilancia aérea
Militares desplegados en las calles de Santiago de Chile. Foto: Reuters

Soldados fuertemente armados y tanquetas patrullan las calles de la capital chilena después de que el presidente Sebastián Piñera decretó estado de emergencia y el mando militar, con su autorización, impuso el toque de queda.

El clima de alta tensión envuelve las diferentes zonas de la ciudad, que está paralizada.

Javier Iturriaga del Campo, el general designado por Piñera para custodiar la capital, dijo en una conferencia de prensa en el palacio presidencial de La Moneda, que sus tropas concentrarían los patrullajes en “las áreas con más conflictos” pero que no se impondría toque de queda por ahora.

“Estamos asumiendo el control, desplegando nuestras fuerzas de manera que puedan prevenir que continúen los actos de vandalismo”, añadió.

Pese al estado de emergencia, durante la tarde del sábado se reanudaron las protestas en varios sectores de la capital. Los soldados comenzaron a desplegarse junto a vehículos blindados para disolver a manifestantes que quemaron ómnibus y montaron nuevas barricadas en el centro. Helicópteros policiales sobrevolaron la capital durante todo el sábado.

Además de la suspensión del metro que rige desde el viernes, el sistema de transporte público en superficie “Transantiago” anunció el cese de sus funciones por falta de seguridad, informaron los operadores de la red de buses, mientras que los principales centros comerciales y supermercados fueron cerrados, según testigos de Reuters.

Además de la quema de estaciones del metro durante la noche del viernes y la madrugada del sábado, la sede de la empresa eléctrica Enel sufrió un incendio en sus escaleras exteriores, informaron autoridades.

Las clases en los colegios públicos de Santiago para mañana lunes fueron suspendidas.

Los eventos culturales y deportivos previstos para el fin de semana fueron cancelados. (Con información de Reuters)

Piñera suspende aumento y convoca a un diálogo

Ante la magnitud de las protestas sociales, el presidente Sebastián Piñera anunció ayer, en un mensaje que dirigió a los ciudadanos desde la sede del gobierno, que decidió suspender el incremento de las tarifas del metro y llamó a un gran diálogo nacional.

Piñera afirmó que todos los ciudadanos tienen derecho a manifestarse pacíficamente, “pero no con la brutal viloencia delictual” como lo hicieron algunos grupos en los últimos días, que destruyeron estaciones del metro, trenes, ómnibus y terminales. Reivindicó la facultad del gobierno de “asegurar el orden y las libertades” y por eso dispuso el estado de emergencia en Santiago y encomendó al Ejército el restablecimiento del orden.

Piñera explicó que aplica la Ley de Seguridad del Estado para frenar a los delincuentes que causan destrucción y buscan provocar el caos.

El mandatario afirmó que los daños causados al sistema de transporte perjudican a los sectores más necesitados de la población.

Anunció que deja sin efecto el aumento de la tarifa del metro hasta lograr un acuerdo más amplio, debido a que el ajuste de ese precio responde a las alzas del petróleo y del dólar. No especificó cuáles serán los mecanismos para moderar la incidencia del petróleo y del dólar en el transporte.

Asimismo, informó que hoy sostendrá una reunión con los presidentes del Senado, de la Cámara de Representantes y de la Suprema Corte de Justicia, para conocer sus opiniones y propuestas.

También convocará a un dialogo “amplio y transversal” con distintos sectores de la sociedad.

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