Agencias EFE y AFP
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que ve “serios obstáculos” hacia la paz en Ucrania, al recibir ayer viernes en Moscú al emisario chino Li Hui, que tantea posibles salidas negociadas del conflicto.
“El ministro ruso de Relaciones Exteriores reiteró el compromiso de Moscú por una solución político-diplomática del conflicto, haciendo notar los serios obstáculos creados por Ucrania y sus padrinos occidentales”, indicó la cancillería rusa en un comunicado.
En su encuentro con Li, que fue embajador en Moscú de 2009 a 2019, el ministro ruso elogió la postura “equilibrada” de China en el conflicto de Ucrania.
Se refería a una información del periódico The Wall Street Journal, que asegura que Li habría planteado durante su gira a las cancillerías occidentales la necesidad de lograr un inmediato cese el fuego y defendió que Rusia se quede con los territorios ucranianos que ya ocupan sus tropas en las cuatro regiones del país vecino que se anexionó en septiembre de 2022.
El asesor presidencial ucraniano, Mijailo Podol-yak, respondió ayer que dicho compromiso significaría “la derrota de la democracia, la victoria de Rusia y la preservación del régimen de Putin con la consecuencia del drástico aumento de los conflictos en la política mundial”. “Todo esto es el sueño anhelado de Rusia”, añadió en Twitter.
El gobierno chino afirma que mantiene una posición de neutralidad, pero las potencias occidentales le reprochan su negativa a condenar la invasión a Ucrania lanzada por Rusia en febrero de 2022.
Li Hui fue recibido a mediados de mayo en Kiev por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. También estuvo en Polonia, Francia, Alemania y Bélgica.
Al concluir esa misión, el emisario chino declaró que “no hay panacea para resolver la crisis” e instó a todas las partes a “dialogar”.
Ucrania replicó a Li que no aceptará un plan de paz que suponga la pérdida de territorio.
China presentó el 24 de febrero un plan de paz de 12 puntos que fue recibido con escepticismo por Ucrania y sus aliados occidentales.
Rusia y China reforzaron sus vínculos económicos y diplomáticos desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, en tanto que las potencias occidentales multiplicaron las sanciones contra el régimen ruso.
“Muchos de los puntos incluidos en el plan de paz de China están en consonancia con las posturas rusas y pueden servir de base para el arreglo pacífico”, aseguró en marzo el presidente ruso, Vladimir Putin.