BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA
"Me deprimí por el maltrato y manoseo que sufrí cuando tuve que retirar mis medicamentos oncológicos de la droguería San Javier. Hasta sufrí un infarto."
Ester Miraglia, empleada del Banco de la Nación Argentina, es la dueña de las palabras que representan el malestar que sienten miles de afiliados a la Obra Social Bancaria Argentina. Es una de las tantas voces de los pacientes que sospechan haber consumido medicamentos adulterados y que denuncian efectos secundarios e irregularidades en la entrega.
Una historia similar cuenta Claudio Vignolo, de 44 años y enfermo de VIH: "Me detectaron la enfermedad en 2001. Mi padre fue bancario y por eso tengo esa obra social. A partir de 2005 comencé a tener problemas con la entrega de la medicación. Algunas me las daban con retraso. Otros remedios me han llegado luego de cinco meses de haber vencido. Los peores son aquellos que debían mantener una cadena de frío y llegaban a mi casa en una bolsa de supermercado".
Claudio vive en Mar del Plata y recibía los medicamentos desde Buenos Aires. "Tomo 12 pastillas diarias, con un valor de US$ 3400 por mes. Los remitos de los medicamentos dicen `Droguería San Javier`". Sus defensas bajaron notoriamente cuando tomó estos remedios.